Eduquemos jugando las cartas
Sobre el acoso escolar y el papel de los compañeros

Soy hombre y me encanta el anuncio de Gillette

 El anuncio de Gillette ha revolucionado las redes. Es un anuncio protagonizado por hombres para hombres (parece lógico, Gillette es un producto para hombres).

 Un anuncio que, a tenor de los datos y comentario, ha molestado a muchos hombres (en su versión inglesa cuenta con 628 mil me gusta y más de 1,1 millones de personas que les disgusta). Youtubers hombres, jóvenes y con muchos seguidores promueven un boicot a Gillette.  Comentarios en Twitter también se suman a esta petición: dejar de comprar sus productos.  

 

 El anuncio de Gillette es educativo y nos anima a hacer las cosas bien 

 En Gestionando hijos sabemos que la educación, el único arma que puede cambiar el mundo, depende cada vez más de más gente, del entorno. De la relación de la escuela con las familias, de la responsabilidad de los medios de comunicación, de las empresas. Este anuncio de Gillette nos ayuda a ser mejores. Pone en evidencia comportamientos indeseables protagonizados por hombres y propone que los hombres dejemos de hacerlos. Nos propone ser ejemplo para nuestros hijos como la vía más eficaz para que ellos se porten de forma decorosa, ejemplar. 

 Hay hombres que se sienten molestos porque sienten que su categoría (“la de ser hombres”) está siendo atacada y consideran que eso no es justo. Creen que el anuncio representa una generalización injusta.  Como hombre y responsable de un proyecto educativo te propongo que si el anuncio te ha molestado pienses en el magnífico poder que puede tener entre aquellas personas que lo vemos:  

  • Nos enseña a dejar de dejar de actuar de forma machista. 
  • Nos anima a ser protagonistas de la educación de nuestros hijos (por cierto, no he leído que ninguna mujer se molestara porque no aparecen educando a sus hijos en el anuncio. Lógico, es un anuncio de hombres para hombres). 
  • Si nuestros hijos ven el anuncio aprenderán lo que deben y no deben hacer. 
  • Nos permite conversar sobre un tema importante para la sociedad y debatir (ojalá que fuera con respeto y educación) . 

 

Yo no me siento atacado por el anuncio. Me siento estimulado a tratar de hacer las cosas mejor, a colaborar en erradicar frases, miradas, pensamientos de hombres que fueron educados de una forma que hoy sabemos que es incorrecta, perjudicial, retrógrada… Muchos fuimos educados en un entorno (familia, escuela, medios de comunicación) en el que las mujeres, los homosexuales, los de raza diferente a la nuestra eran seres inferiores. Aunque no se dijera de forma tan explícita, así se pensaba. Muchos se quedaron anclados en esa creencia. No les culpemos, ayudémoslos. Anuncios como este pueden ofrecerles una pista para recapacitar y mejorar su desempeño como ciudadanos y educadores. 

 Gracias por vuestra valentía, Gillette 

 Un mensaje de agradecimiento para los responsables de Gillette. Ellos sabrían de antemano que su anuncio iba a levantar ampollas entre muchos de sus compradores, que muchos iban a dejar de comprarles e incluso iban a hacer campaña para que otros hicieran lo mismo. Les acusarán de incoherentes (han utilizado, como muchas marcas, el cuerpo de la mujer en sus promociones), dirán que ya no están en su bando. Gillete ha sido valiente y ha hecho realidad la frase de Cicerón: “muchos no se atreven a manifestar sus opiniones, aunque sean óptimas, temiendo incurrir en el odio de la gente”.

 

Por cierto, si aún no lo has visto, aquí te lo dejamos.

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, ya no cumplirá los 50 años (es de la añada del 63). Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito dos libros (“Los diez pecados capitales del jefe” y “Gestionando adolescentes” Ejerce de profesor – lo ha sido de la Universidad Carlos III y de la UAM, actualmente da clases en ESAN (Lima) y ofrece conferencias – “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio”. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Quiere hacer lo posible por contribuir a mejorar la sociedad educativa. Da las gracias a Carmen por inspirarle en buscar nuevos rumbos para su vida, a Carmen (otra Carmen) por ayudarle en desarrollarlos y a su mujer, Virginia, por ser, entre otras muchas buenas cosas, tan generosa (“y aguantarme”)