La importancia de saber pedir perdón: de lo ocurrido en el evento de Gestionando hijos en Madrid

Cómo educar para que les pasen cosas buenas a tus hijos, por Marian Rojas
Lo que el hijo de Víctor le enseñó para toda la vida

La importancia de saber pedir perdón: de lo ocurrido en el evento de Gestionando hijos en Madrid

Las vivencias que el día a día nos proporciona son una fuente infinita de oportunidades para aprender, para reflexionar. Te escribo para hablarte de algo que me ocurrió el pasado 16 de noviembre mientras presentaba junto con @Lucíamipediatra el evento Gestionando hijos en Madrid, en el Teatro Lope de Vega.

Como organizadores cometimos un error grave con la asignación de butacas -que son numeradas- que produjo que muchos asistentes tuvieran que sufrir incomodidades a la hora de encontrar su sitio. Algunos fueron levantados de su asiento, a otros les tuvimos que pedir que esperaran. Una situación que produce frustración y que supone una experiencia negativa a quien va con la lógica esperanza de ir a su butaca y encontrársela vacía, como ocurre cuando vas al cine o al teatro.

Mis compañeras me comunicaron nuestro error, algo había salido mal. Sabíamos que en el proceso se habían cometido errores, pero no preveíamos que fuera tan desastroso. Una azafata me hizo llegar un papel escrito por una compañera: “Sería bueno pedir disculpas. El tema de los asientos ha ido mal”.

Mientras Lucía Galán y yo estábamos comentando la intervención de Marian Rojas, me dirigí al público que llenaba el teatro Lope de Vega para pedirles perdón. “Hemos hecho algo muy mal y quiero pediros perdón. Me comunican que el proceso de asignaros las butacas ha sido penoso y os pido perdón en nombre de todo el equipo”. Una vez que hube acabado de decir estas palabras algunas personas iniciaron un aplauso que fue continuado por gran parte de los asistentes. “Gracias por aplaudir incluso lo que hacemos mal, gracias por aplaudir que os pidamos perdón”, dije desde el escenario.

Esta anécdota sugiero elevarla a categoría. Reconocer nuestros errores y pedir humildemente perdón merece el aplauso de quien nos escucha. Nuestros hijos y nuestros alumnos esperan de nosotros vulnerabilidad, humildad, sinceridad e incluso, ¿por qué no?, momentos de humana debilidad. No esperan de nosotros infalibilidad, la verdad eterna, arrogancia ni mentira.

Nuestros hijos y alumnos se contagian de lo que ven, de nuestros actos. Somos su referencia, el espejo en el que mirarse. Nuestros hijas e hijos, nuestras alumnas y alumnos no reconocerán sus errores ni sabrán pedir perdón si nosotros no sabemos pedírselo cuando tenemos la oportunidad de hacerlo. Si no ven cómo lo hacemos nosotros, no sabrán cómo practicarlo.

Además, es posible que, si les pides perdón, te aplaudan.

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.