Si tu hijo tiene problemas para dormir solo, dejar que llore NO es la solución

Buenamente: una campaña para ayudar a madres y padres a fomentar un buen uso de la tecnología en familia
Carta abierta a todos los niños y hombres con motivo del 25N

Si tu hijo tiene problemas para dormir solo, dejar que llore NO es la solución

Esta semana se ha publicado la “Guía práctica para padres sobre trastornos del comportamiento de niños y adolescentes” que han elaborado la Comunidad de Madrid y el Hospital Niño Jesús. En esta guía hay un capítulo en concreto que ha levantado cierta polémica: el relativo a los trastornos del sueño.

En resumen, esta guía da varios consejos a los padres y madres que tienen hijos a los que están enseñando a dormir solos. Consejos que van encaminados, en su mayoría, a ignorar sus demandas nocturnas para que “aprendan a dormir sin nuestra ayuda”. No hacerles caso, no cogerles, no acunarles, no acudir ante sus gritos… Estos son los tips que nos dan para “reeducarle para dormir y prevenir los trastornos del sueño”:

Mi hijo/a llora por las noches, ¿tiene un trastorno del sueño?

Que nuestros los niños tengan problemas para acostumbrarse a dormir solos no es un trastorno, es algo completamente normal. Respecto a esto, María Soto, especialista en disciplina positiva y fundadora de Educa Bonito, apunta que “es ancestral que los bebés no duermen como los adultos, los patrones de sueño son complicados de encajar en este mundo que culpa, castiga y medica a los niños por ir al ritmo natural al que los niños deben ir. No nos viene bien no dormir una noche porque tenemos que ir a trabajar y rendir en ese trabajo, pero a la naturaleza y al desarrollo del cerebro de nuestros hijos no le importa eso, nos necesitan 24 horas”.

Por qué los niños y niñas lloran por las noches

Pero el tema que nos ocupa va más allá. Esta guía nos aconseja no ceder ante los llantos o gritos de nuestros hijos en mitad de la noche, incluso aunque “vomiten por el enfado», literalmente. Ante esto, María Soto destaca que esta guía no tiene para nada en cuenta “cómo el niño percibe la sensación de abandono, cómo expresa el cansancio, cómo necesita el contacto, qué consecuencias tiene para el cerebro llorar durante media hora inundado de cortisol”. Y, además, añade: “Si algo me hace llorar de terror como adulta, y otro adulto que dice quererme me deja sola de forma consciente para que aprenda, te aseguro que ese adulto va a dejar de existir para mi a nivel emocional”.

Pero María Soto no ha sido la única en pronunciarse al respecto. Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y experto en nuestra plataforma, también ha mostrado su indignación hacia esta guía tanto en sus redes sociales, como en su blog personal. Álvaro Bilbao ha apuntado la importancia de que nuestros hijos e hijas se sientan respaldados cuando les pasa algo durante la noche, en especial con lo que respecta a su bienestar psicológico. Además, también apunta que “dejar a un bebé 30 minutos llorando puede provocar que pasen inadvertidos accidentes o situaciones de riesgo”.

Otro punto que nos ha llamado especialmente la atención es el que asegura que estos lloros nocturnos de nuestros hijos son “teatro”, por lo que nos recomiendan “no entrar en la habitación”. Respecto a esto, María Soto es tajante: “Un niño al que le estás enseñando a dormir aún no tiene capacidad para elaborar un plan de manipulación”. En la misma línea se muestra el neuropsicólogo, Álvaro Bilbao, “los bebés no inventan necesidades. Si un bebé llora es por una buena razón. Posiblemente sea que necesita la seguridad de sus padres, algo muy normal y humano”.

En un artículo publicado en The New York Times, titulado: “La ciencia detrás del llanto de un bebé”, se hace mención a diversas investigaciones que “revelan lo crucial que es llorar para la supervivencia de los bebés y cómo sus chillidos se abren paso a través de un atiborrado panorama acústico para exigir la atención inmediata de los adultos”. Por lo tanto, podemos afirmar que no, cuando nuestros hijos e hijas lloran no es un teatro, lloran porque nos necesitan y es la forma que tienen de comunicárnoslo.

¿Dejarles llorar o acudir en su ayuda?

Esta guía no es la única que nos lanza este tipo de consejos. Aún hay gente -aunque cada vez menos- que también recomienda ignorar a los niños cuando lloran para conseguir que así “duerman del tirón”. Y escuchando a unos y otros acabamos hechos un lío, sin saber exactamente qué es lo que debemos hacer y, por lo tanto, sea lo que sea lo que hagamos: lo estamos haciendo mal, ¡seguro! (O al menos eso pensamos).

Así pues, Álvaro Bilbao, en el artículo al respecto que recomendamos leer, afirma que las recomendaciones relativas a dejar llorar a los niños y niñas “no tienen una base científica sólida. Si bien es cierto que los niños a los que se les deja llorar hasta que se duermen suelen dormir del tirón, no es menos cierto que contradice los estudios acerca del vínculo y el apego en el desarrollo de la confianza y autoestima del niño, y los pocos estudios que encontramos apuntan a que estas prácticas pueden afectar la confianza y seguridad de los niños a largo plazo”.

Rafa Guerrero, psicólogo clínico y de salud, nos lo explica de esta manera: «El neonato llega a este mundo con una gran inmadurez, lo que le convierte en dependiente de sus figuras de apego. Por lo tanto, son las figuras de apego, generalmente los padres, los encargados de cubrir las necesidades de sus hijos. No es necesario ni real pretender cubrir todas las necesidades de nuestros hijos, pero sí un porcentaje mínimo de ellas».

Además, Rafa Guerrero añade que: «Cuando un niño se despierta en medio de la noche llorando porque tiene miedo o hambre, es nuestra función atenderle, cubrir su necesidad y devolverle a su equilibrio. No podemos dejarles llorar y marcharnos, somos las personas llamadas a calmarles y atenderles. Claro que después de varios días sin atender sus necesidades durante la noche nos dejarán dormir en paz, pero ¿esto es lo que queremos?».

Qué hacer cuando nuestro hijo llora (desde la disciplina positiva)

María Soto nos ha dado varios consejos para abordar esta situación desde la disciplina positiva:

  • Lo primero quitarse de la cabeza la idea de que un niño que se despierta es un niño que duerme mal y hay que enseñarle a hacerlo bien. No hay que enseñarles a casi nada, hay que acompañar sus procesos de manera respetuosa, ofreciéndoles seguridad. Nadie va a quedarse dormido plácidamente muerto de terror. Nadie.
  • Recomiendo encarecidamente contacto. La logística de las familias a veces determina si puede hacerse o no colecho (dormir en la cama con el niño), pero pensemos que el hecho de que los niños tengan una habitación para ellos solos a parte de la de sus padres es algo muy nuevo, hasta hace muy poco tiempo aún dormíamos todos juntos. No debemos olvidarnos de que el ser humano es un animal «civilizado», pero un animal social, al fin y al cabo, y de la misma forma en la que hemos transformado nuestro mundo por completo, seguimos por otro lado teniendo las mismas necesidades afectivas y fisiológicas de siempre, que nos conectan y nos hacen ser quienes somos.
  • Recomiendo contrastar información siempre. Y para acompañar a nuestros hijos al dormir, mucha calma. Sé que es fácil decirlo, y que al terminar el día estamos todos agotados, ellos y nosotros, pero si esa rutina o un día de nuestra vida nos supera, es que hemos olvidado algo muy importante durante la crianza de nuestros hijos: EL AUTOCUIDADO.
  • Sería muy positivo revisar si tenemos tiempos de calidad para poder recargar energías y, al estar con nuestros hijos, poder dar lo mejor de nosotros mismos, incluso en momentos complicados.  Ellos van a absorber nuestras emociones, si pretendemos «dormirlos» tensos, agotados o enfadados, no se van a relajar. Imposible dormir.
  • Si no puedes hacerlo, por lo que sea, al menos piensa que mantenerte en calma reconduce todas las situaciones. Es una etapa que va a pasar. Muchas veces nos ponemos tensos por cansancio, y nuestra mente nos traiciona, y abordamos la situación como si fuera a durar para siempre. Y esa tensión lo complica todo, nos deja sin recursos y bloquea nuestra capacidad de gestión.

En definitiva, dejar llorar a nuestros hijos e hijas cuando nos reclamen por la noche no es, ni de lejos, una buena solución, como nos indica la guía mencionada en este artículo. Como dice el psicólogo Rafa Guerrero, «las pautas que aparecen en la guía están centradas en el deseo y egoísmo de los padres y no en las verdaderas necesidades de los menores. Atendamos a los niños, mimemos la infancia, protejamos a los menores y dotemos de buenos tratos a nuestros cachorros».

Spread the love

Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política principalmente porque me apasiona escribir, siento la necesidad de hacer llegar a la gente temas que considero importantes y no consigo estar callada ni cuando duermo. Y además, creo firmemente que el periodismo es educación y la educación es política, por eso entiendo estos tres ámbitos como piezas clave que deben ir entrelazadas para conseguir, entre todos, la mejora de nuestra sociedad.