“¿Es bueno obligar a los niños a dar besos?”, de Alberto Soler

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“¿Es bueno obligar a los niños a dar besos?”, de Alberto Soler

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¿Te preocupa que tu hija no dé un beso, cuando se lo pides, a esa persona que viene de visita y apenas conoce? ¿Crees que esto la hace una maleducada? ¿Eres de las personas que insiste a tu hijo a que reparta besos por convencionalismo? Alberto Soler, uno de los expertos de nuestra plataforma, tiene un importante mensaje para ti.

“Los besos de los niños son mágicos. ¿Por qué si no son tan tacaños a la hora de darlos?”, dice el actor Harvey Fierstein y parece que no le falta razón. Nos cuenta Alberto Soler que “para los peques un beso o un abrazo puede ser algo más que un simple convencionalismo, son manifestaciones de cariño, de afecto, no se lo dan a cualquiera. Está bien que sean selectivos y que miren bien a quién se acercan”. Por eso, cuando llega a casa alguien con el que el niño no tiene mucha confianza no le saldrá espontanéamente darle un beso. Y si le damos mucha importancia a esta costumbre social tal vez le presionemos para que bese a esa persona. ¿Pero es eso bueno?

La respuesta de Alberto es clara: No. Y nos da varias razones:

  1. Les transmitimos un mensaje que puede tener su peligro: que no respetamos su poder de decisión sobre su cuerpo y sobre a quién da besos y a quién no. Nos dice Alberto: “Con eso de forzar las manifestaciones de afecto, ¿qué les estamos enseñando? ¿Que si un adulto les dice que tienen que darle un beso ellos tienen que ser obedientes? ¿Realmente queremos que se comporten así? ¿O queremos que aprendan que solo ellos pueden decidir sobre su propio cuerpo y que tienen derecho a decidir cuándo quieren dar un beso y cuándo no?”.
  2. Si nos pusiéramos en su lugar, no lo haríamos. Alberto nos invita a recordar cómo nos hacía sentir de pequeños esta típica escena. Y más aún: “¿Esta misma situación la consideraríamos apropiada en el caso de un adulto? ¿Obligaríamos a nuestra pareja a dar un beso a alguien en contra de su voluntad? ¿Nos gustaría que nos obligaran a nosotros? ¿Cómo nos sentiríamos?”.
  3. Vemos un problema donde no lo hay. Nuestro hijo o nuestra hija besará a la tía Antonia, que ha venido de visita, si coge confianza. “Si les dejamos tranquilamente puede que en unos minutos se les pasen las vergüenzas y jueguen tranquilamente con la tía Antonia en cuestión. Si la tía Antonia juega con el niño o la niña, le escucha y no hace como si no existiera será mucho más fácil que luego acceda a darle un beso”, nos dice Alberto.
  4. La capacidad de dar besos no es una habilidad compleja que necesite entrenarse. De hecho, en el fondo, deberíamos preguntarnos, dice Alberto, qué nos preocupa realmente de esta situación: “¿ la educación de los pequeños o la mirada de los mayores? ¿El qué pensarán de mí si no le digo nada a mi hijo?”. Y es que la convención de dar besos no se entrena, “con esperar que ellos vayan entendiendo que es un convencionalismo lo harán igual que lo hacemos los mayores”, nos cuenta Alberto.
  5. Forzar nunca es una buena idea. “Como en muchos otros aspectos de la crianza y la educación creo que forzando las cosas no conseguimos más que hacer grande el problema si es que esto es un problema”, subraya Alberto.

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Gestionando Hijos
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Gestionando hijos es un proyecto cuyo objetivo es colaborar con madres y padres en su labor educativa. Uno de los pilares fundamentales de una buena sociedad es apoyar la tarea de las madres y padres que lideran los hogares y la educación de sus hijos. Por eso, queremos acompañarles en este apasionante viaje educativo, aportando ideas, reflexiones y estrategias que les ayuden a conseguir ese objetivo, que entendemos que es el de todos. Esperamos que también el tuyo :)

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