Niños obedientes o responsables, ¿tú qué prefieres?

Cambio de paradigmas en la educación de nuestros hijos 
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Niños obedientes o responsables, ¿tú qué prefieres?

Niños obedientes o niños responsables. Así se llama la ponencia de Antonio Ortuño

Niños obedientes o niños responsables. Sobre este tema nos hizo reflexionar Antonio Ortuño en la ponencia que dio en el último evento de Gestionando hijos que se celebró en Madrid. Antonio es Psicólogo Infanto-Juvenil y Especialista en Psicología Clínica. Además, ha escrito el libro Familias inteligentes, para ayudar a las madres y padres a educar a sus hijos y que aprendan a ser responsables.

¿Alguna vez te has parado a pensar qué preferirías que tu hijo fuera de adultos: responsable u obediente? La manera en la que educamos (fomentando la responsabilidad o, por el contrario, reclamando obediencia) influye y mucho en cómo será nuestro hijo en el futuro.

 

Antonio da comienzo a su ponencia preguntando precisamente cómo le gustaría al público que fuesen sus hijos cuando tuvieran veintitantos años. “La mayoría diríais que os gustaría que fueran responsables, poca gente apostaría por que fuesen obedientes. Sin embargo, en el día a día, en lo cotidiano, veo que sin darnos cuenta, buscamos casi más la obediencia, que la propia responsabilidad”, aclara.

Niños obedientes o niños responsables, la clave está en el semáforo inteligente

Ortuño pone un ejemplo muy práctico: “Imaginaos que llegáis a casa luego y vuestro hijo o hija os pide ver la televisión. Tenéis tres posibilidades de respuesta: Decir que no, negociar con ellos o decir que sí y hacer el traspaso de responsabilidades (la responsabilidad de la decisión la toman ellos)”.

Semáforo inteligente de Antonio Ortuño

Semáforo inteligente de Antonio Ortuño.

El psicólogo lo explica con su técnica del semáforo inteligente:

  • Decir que no sería el semáforo rojo.
  • Negociar, el amarillo
  • decir que sí y hacer el traspaso de responsabilidades, el verde.

Semáforo rojo

Continuando con la situación planteada, Antonio expone el caso de los que prohíben al niño ver la tele, el semáforo rojo. “Sería así: ‘No, que mañana tienes que madrugar para ir al colegio y ya es tarde’ ¿Qué pasa a continuación?”, dice Antonio, “Por un lado está la realidad y por otro, el deseo o la ilusión. En el deseo o la ilusión os gustaría que vuestro hijo dijera: ‘Tenéis razón, no me he dado cuenta de la hora, y necesito dormir lo suficiente para mañana estar atento en clase. Gracias por pensar en mí. Me voy a poner el pijama y preparar la ropa de mañana’”, explica provocando los aplausos del público.

Esto no es normal, no es habitual y, como expresa Antonio con alivio, “¡menos mal!”, pero es cierto que lo hemos deseado muchas veces. “Fijaos qué vida tan triste puede tener este chaval cuando sea mayor: cualquier ilusión que tenga, cualquier expectativa, viene cualquier contratiempo y dice ‘Bueno, pues nada, no pasa nada’”, apunta el experto.

Semáforo amarillo

Antonio Ortuño en su ponencia Niños obedientes o niños responsables

Antonio Ortuño durante su explicación del semáforo inteligente.

Después del rojo, toca el turno de los que negociarían, del amarillo. “‘Sí, claro, no hay ningún problema. En cuanto recojas tu habitación’. En este caso, vuestro deseo esperaría que vuestro hijo dijera: ‘¡Qué buena idea! Gracias por darme la oportunidad de recoger mi habitación y así fomentar mi autocontrol. ¿Mañana me dejarás recoger otra vez mi habitación, porfa? ¡Qué contenta estoy!’”, expone Ortuño. Pero como bien señala, “esto tampoco ocurre. Tenemos un sistema que lo que trata es que ellos luchen por las cosas que les gustan y que luchen por evitar aquellas cosas que no les gustan. Ahí estamos los padres y las madres para equilibrarlo”.

Semáforo verde

Por último, el verde. Los que hubieran dicho que sí a su hijo a ver la tele estarían ante esta situación: “‘Claro, cariño, sin problema. ¿Hasta qué hora quieres verla? Hasta las 9. Disfruta, pásalo bien’. El deseo de esta situación después es que a las 9 el niño diga: ‘Ya está. Aunque estaba muy interesante la serie y quedaban 10 minutos para terminar, he preferido apagar la televisión para cumplir con mi compromiso’. Ese tipo de niños y niñas en el planeta no existen, afortunadamente”, concluye el psicólogo desatando las risas una vez más entre el público.

Aclara Antonio su idea de responsabilidad diciendo que “la responsabilidad es un valor, mucho más que la obediencia, y se reparte”, y explica a continuación los tres colores del semáforo:

  • Rojo: “Cuando tú dices que no es porque la responsabilidad es vuestra, porque vuestro hijo no puede asumir la responsabilidad, y si asume la responsabilidad y toma una decisión, puede tener un riesgo, y tenéis que protegerle. Pensad muy bien a qué le decís que no. Aquí las normas las ponemos nosotros, las madres y padres, porque nuestros hijos no tienen la capacidad para tomar decisiones.
  • Amarillo: Explica Ortuño que “en el semáforo amarillo, la negociación, ya vuestros hijos pueden empezar a asumir responsabilidades, acordes a su etapa evolutiva. Lo que se trata es de que ellos se sientan libres para decidir”. Aquí nuestros hijos ya deben participar, tienen que ver que son importantes, y nosotros tenemos que llegar a acuerdos con ellos. “Si lo que queréis en el semáforo amarillo es que recoja la habitación, no es buscar la responsabilidad, es buscar la obediencia, es decir, hacer aquello que vosotros y vosotras queréis”, puntualiza.
  • Verde: Aquí es cuando nuestros hijos ya no nos necesitan, son ellos los que tienen que tomar sus decisiones y tienen que poner sus propias normas.

El especialista en Psicología Clínica insiste en la importancia de equilibrar estos tres colores para el buen desarrollo de nuestros hijos: “Os animo a que equilibréis esto. Si tiene 4 años, tiene que haber más de semáforo rojo. Y si tiene 17 tiene que haber mucho más de semáforo verde. Todo empieza en el rojo, toda la responsabilidad de un bebé la tenéis ahí, pero la educación consiste en ir traspasando la responsabilidad, poco a poco, con más inteligencia”. Y añade su idea de las familias inteligentes como aquellas que “buscan la responsabilidad, más autonomía, más maduración. La obediencia infantiliza, generar miedos y busca la dependencia”.

Después de haber escuchado a Antonio Ortuño, ¿qué preferimos: niños obedientes o niños responsables?

 

 

Sobre el autor

Ana Nieto
Ana Nieto
De pequeña jugaba a las profesoras. Ponía a mis muñecas sentadas encima de la cama, una cartulina negra en la pared clavada con una chincheta y me convertía en la profe más guay del “colegio”. O eso me creía yo. Luego me hice periodista porque me gusta escribir y contar historias. Me interesan mucho los temas sociales, la educación, la igualdad de género y creo firmemente que entre todos podemos construir un mundo mejor (o al menos mejorar un poquito el nuestro).

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