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Antonio Martínez Ron nos habla de la importancia de hacerse preguntas

Antonio Martínez Ron (o Aberrón, como se le conoce en las redes) es periodista y divulgador científico. Es el responsable de Naukas.com y Fogonazos.es, redactor jefe de Next (la sección de Ciencia de Vozpopuli.com), y es padre de dos niños. Antonio estuvo en nuestro evento de Madrid y nos habló de la importancia de hacerse preguntas con su ponencia titulada ‘Cómo descubrir el mundo a través de la ciencia’.

“La etapa de los porqués es una etapa increíble, es el momento en que vemos cómo se forma el cerebro de una persona en vivo y en directo”

Comienza Antonio mostrando al público algunos tweets que ha publicado en los últimos años con preguntas o curiosidades de sus hijos, como “Papá, ¿el cerdo tiene queso por dentro?” (cuando su hija descubrió los sanjacobos) o “Papá, ¡los cacahuetes tienen dentro panchitos!”. Reconoce que los hijos pueden llegar a ser muy insistentes y le preocupa que haya padres que vivan esta etapa con angustia. “Primero, porque hacen muchas preguntas y, segundo, porque muchas veces los padres no sabemos qué decirles. Sin embargo, la etapa de los porqués es una etapa increíble, es el momento en que vemos cómo se forma el cerebro de una persona en vivo y en directo”, señala.

Además de los tweets, Antonio cuenta que de vez en cuando graba a sus hijos, y pone en el teatro una grabación de su hija, entusiasmada, hablando de la naturaleza. “Si os dais cuenta, ha descubierto que conocer cosas es alucinante. Ya tiene esa atracción por que saber cosas mola”. Pero como apunta el periodista, “si hay algo más fascinante que ver el cerebro de un niño formándose, es ver el cerebro de dos niños formándose”. Entonces, nos deja escuchar una grabación de su hija explicándole a su hermano cómo desaparecieron los dinosaurios. “Hay estudios psicológicos que dicen que los críos son divulgadores natos. Una de las mejores formas de aprender es explicar las cosas. Si queréis que algún día recuerden algo, pedid que os lo expliquen, porque están dispuestos siempre a contarlo con sus propias palabras”, recomienda Antonio.

Con tanta curiosidad y entusiasmo por aprender cosas nuevas, nos cuenta Aberrón que llegó ‘El juego de hacerte preguntas, papá’. “Todos los días, cuando teníamos un hueco, Laura me preguntaba por cosas del universo, y me parecían tan buenas que, en un momento, le dije: ‘Laura, apúntalas, porque cuando seas mayor te va a encantar recordar cómo funcionaba tu cabeza cuando eras pequeña’”. Ejemplo de algunas preguntas que le hacía la pequeña: ¿Por qué cuando es de día las estrellas no se ven? ¿Por qué el sol y la luna se ven del mismo tamaño?

La importancia de hacerse preguntas, por Antonio Martínez Ron

Esta es una de las preguntas incluidas en su libro ‘Papá, ¿dónde se enchufa el sol?’

En una de esas preguntas, la niña le preguntó: “¿Dónde se enchufa el sol?” Y de ahí nació un libro, Papá, ¿dónde se enchufa el sol?, que se publicó el año pasado, y donde están incluidas todas esas preguntas reales de las conversaciones que tuvo con su hija. “Lo relevante del libro son las preguntas, no mis respuestas. Lo relevante es asomarse a la mente de un niño en esa época de la vida tan fascinante. Me preguntaba: ‘Papá, ¿me puedo tirar por el arcoíris? ¿Quién le echa la sal al mar? ¿Por qué tengo el hueso del culo tan duro?’”, cuenta el de Fogonazos. Y lo que querían Antonio y su hija es que este juego lo repitiesen otras madres y padres. De hecho, dice que efectivamente está funcionando como pensaba porque cuando otros padres leen el libro con sus hijos, juegan a hacerse nuevas preguntas que a lo mejor a ellos en el momento no se les ocurrieron. Subraya Martínez Ron la importancia de hacerse preguntas. “En los niños, la capacidad de asombro está intacta, y es el regalo que mejor les podemos hacer para el resto de sus vidas. Mantener esa capacidad de hacerse preguntas va a ser muy útil en sus vidas”, añade.

La importancia de hacerse preguntas y ser curiosos

Pone de ejemplo Antonio que “los homínidos no podrían haber descubierto el fuego, fabricar herramientas y otras cosas si no hubieran sido intrínsecamente curiosos, si no se hubieran hecho las mismas preguntas que se hacen nuestros niños”. De hecho, añade, “los científicos se han dado cuenta de que la curiosidad no es algo únicamente humano. Hay una especie de curiosidad primitiva en todas las criaturas”.

“Cuando se hacen experimentos con primates en laboratorios, se ha descubierto que los primates valoran más la información, el saber qué va a pasar, que incluso la recompensa tipo alimento. Les encanta saber”, explica el experto.

Continúa el periodista su ponencia contando un estudio que se está haciendo en Estados Unidos sobre cómo se forma la mente de un niño. “Han visto que si les dan un juego en el que las instrucciones son conocidas por el niño, y otro juego en el que tienen que averiguar por ellos mismos de qué va el rollo, prefieren más este otro y se pasan más tiempo jugando con el juego del que no conocen las reglas. De alguna manera, estamos preprogramados para ser curiosos, nos encanta encontrar la solución a cualquier enigma o puzzle que nos pongan delante”, subraya. “De hecho, los neuropsicólogos han hecho investigaciones y de alguna manera se han dado cuenta de que el ser humano es adicto a esta sensación de aprender. Esa sensación que todos habéis tenido cuando termináis un crucigrama, cuando termináis un sudoku”, apunta Antonio.

Antonio Martínez Ron apunta la importancia de fomentar la curiosidad en las aulas: “La sensación de curiosidad es una especie de pegamento del conocimiento. Cuando se está dando clase, el mejor sistema para que los alumnos recuerden aquello de lo que les estamos hablando es ponerles en estado de asombro, dejarles con la boca abierta”.

Para resumir y acabar con su intervención, Aberrón explica la importancia de hacerse preguntas en tres razones principalmente:

  • “En primer lugar, les ayudará a llegar más lejos. Hay estudios que dicen que aquellas personas que conservan desde pequeños la curiosidad, la capacidad de asombrarse, llegan más lejos profesionalmente, son más felices en la vida.
  • Hacerse preguntas es un punto de partida de humildad, estás admitiendo que no lo sabes todo. De hecho, es el mensaje que yo les intento transmitir a mis hijos. Yo no lo sé todo y nadie lo sabe todo. Las preguntas son la mejor herramienta de la ciencia y de nuestro conocimiento diario.
  • Aprender a estar equivocados. Esto puede que se esté olvidando en la sociedad actual, pero aprender a que uno puede no tener razón. Lo interesante es dejar las respuestas erróneas y coger las buenas”.

Ya finalizando, aporta un hecho muy interesante: “Nuestro cerebro está preprogramado para no admitir que estamos equivocados. Todos adaptamos nuestra visión del mundo para tener razón, y es muy difícil que alguien escuche lo que dicen los demás y que cambie de opinión. Solamente hay un grupo que es capaz de hacerlo. Solo aquellas personas que conservan intacta la capacidad de asombrarse, la capacidad de curiosidad, son las únicas que están abiertas a escuchar a otros e, incluso, cambiar alguna vez de opinión”, dice. Y, por eso, insta al público a lo siguiente:Fomentad el arte de hacer preguntas de vuestros hijos porque será una herramienta que les servirá para el resto de sus vidas y será nuestra última esperanza para conseguir que el mundo sea un poco mejor”.

Te dejamos la ponencia completa aquí:

Sobre el autor

Ana Nieto
Ana Nieto
De pequeña jugaba a las profesoras. Ponía a mis muñecas sentadas encima de la cama, una cartulina negra en la pared clavada con una chincheta y me convertía en la profe más guay del “colegio”. O eso me creía yo. Luego me hice periodista porque me gusta escribir y contar historias. Me interesan mucho los temas sociales, la educación, la igualdad de género y creo firmemente que entre todos podemos construir un mundo mejor (o al menos mejorar un poquito el nuestro).

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