Frases prohibidas: «Piensa mal y acertarás»

Rompiendo estereotipos en la pantalla: Matilda
¿Es posible educar a nuestros hijos sin miedo?, por María Soto

Frases prohibidas: «Piensa mal y acertarás»

Los refranes son, a veces, divertidos, pero no encierran una verdad absoluta. Y en ocasiones, como la que hoy te proponemos, sugieren una forma de pensar, de creer, que es toda una filosofía de vida con la que no estoy de acuerdo.

Seguro que has escuchado esta frase en muchas ocasiones, invitándote a pensar mal si no quieres errar, equivocarte.

Si les propones a tus hijos el pensamiento-recomendación “piensa mal y acertarás”, les estarás transmitiendo (más o menos):

  • Que consideras que todo el mundo es malo salvo que te demuestren lo contrario. Y que ellos deben estar alerta de toda esa maldad humana que infecta el mundo.
  • Incluso aquellas personas que aparentemente son bondadosas tienen dobleces ante las cuales debemos estar prevenidos. No hay nadie que no quiera hacernos daño.
  • Ante la evidencia de tanto mal distribuido por el mundo, nuestra táctica debe ser de posición y, si es necesario, despliegue de artillería preventiva. Nosotros somos los buenos, cualquiera de nuestras acciones está justificada ante la evidencia de personas de las que debemos pensar mal. Una buena defensa es el mejor ataque.
  • Con tanto “enemigo” rodeándonos no tiene sentido que nosotros seamos los “tontos” bondadosos. Ya sabes… “Si vas a donar a una ONG, pensando mal, acertarás: todas son una panda de ladrones”. “Si vas a ayudar a un compañero que ha caído enfermo, piensa mal y acertarás: cuando él sea quien tenga que darte los apuntes, se va a reír en tu puñetera cara”.
  • Todas las acciones de todas las personas que te rodean tienen un móvil. No hay nadie que haga las cosas porque sí. Recuerda aquel familiar que decía ser tan generoso y después no nos dejó dinero para las vacaciones, o el camarero que se equivocó con la cuenta el otro día… todos lo hicieron por maldad. Parecían angelitos, pero no lo son… como todo el mundo.
  • Por cierto, los profesores son profesores no porque les guste su trabajo si no porque tienen tres meses de vacaciones y tienen un morro que se lo pisan.
  • En definitiva, querida hija, querido hijo: el mundo es una guerra y, como tal, hay que comportarse como un soldado en activo.

 

Tú eliges. Yo nunca le he dicho ni le voy a decir una frase así a mis hijos. No quiero que piensen así de los seres humanos y quiero que sepan distinguir donde está el poco y ruidoso mal que hay y cómo defenderse de él.

Propongo que erradiquemos la filosofía de “piensa mal y acertarás” y que sepamos distinguir, entre nuestro maravilloso refranero, algunas frases que conforman otro tipo de pensamiento que enriquece al ser humano y habla bien de él, para compadecer a los que les van mal: “Del árbol caído, todos hacen leña”; para proponerles que siembren “de aquellos polvos, vienen estos lodos”; para que no sean presumidos, ni arrogantes: “Dime de qué presumes, te diré de que careces”; para que sepan comportarse adaptándose a nuevas costumbres, “donde fueres, haz lo que vieres”.

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.