Frases prohibidas: «Es que los padres…», «Es que los profesores….»

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Frases prohibidas: «Es que los padres…», «Es que los profesores….»

Este cruce de frases prohibidas nos lo han inspirado algunos comentarios que hemos recibido cuando os hemos animado a rellenar nuestra encuesta sobre las relaciones entre profesorado y familia.  (¡Por cierto, os animamos a contestar al cuestionario!). En Gestionando hijos nos gusta muy poco el «valle de los es ques», de los que nos habla Fernando Botella y en el que nos instalamos para poner excusas o quejarnos, preferimos buscar soluciones, propuestas y motivación para resolver problemas y conflictos. Y en la relación entre familias y escuela usamos a menudo estos «es que» para pasarnos la pelota de las culpas de la tensión en esta relación. ¿Pero ayuda eso a nuestros hijos? Como nos dice Carles Capdevila,  que estará con nosotros el 17 de diciembre, «cuando tuve a mi primera hija descubrí que si iba a dejar a mi hija todo el día con una persona, lo más lógico era confiar en aquella persona y no criticarla delante de la puerta”

María es una profesora de Primaria a la que le encanta enseñar a los niños, jugar con ellos y aprender con ellos. Solo pone un pero a su trabajo, un pero que sale recurrentemente en sus conversaciones, como una queja muy amarga:

Es que los padres… son peores que los niños. Van a las tutorías como a un ring, a golpear el primero para echar la culpa de los problemas, a vencerme y a cuestionar que si mando muchos deberes, que si mando pocos, que si presiono mucho a su hijo, que si meto poca caña… Todo esto me lo han llegado a decir dos familias diferentes en el mismo día.

Un día, estaba conversando con una amiga también profe, Amalia, que intenta mostrarse más conciliadora:

-Mujer, yo también me encuentro de esos, pero a lo mejor son dos familias así por cada clase. La mayoría de las familias que yo tengo en clase van a la tutoría nerviosos pero con ganas de escuchar y colaborar juntos. A mí me encantan las tutorías y lo veo como una oportunidad de ponernos las pilas para colaborar juntos. ¿Cuántas familias tienes en clase que te cuestionen las decisiones?

-Ay, yo qué sé, como dos o tres cada año. Ya sé que no son la mayoría, pero hacen tanto ruido…

-Uy, me habías asustado-le contesta Amalia con sorna.- Pensaba que toooodas las familias eran así. De todos modos, fíjate que yo con algunas de esas familias que están de uñas, como dices, les cuento cosas positivas de sus niños, les hablo de retos en lugar de problemas y en nada consigo que hagamos equipo. A mí estas familias a la defensiva me parecen un desafío y me gusta esforzarme para conseguir que colaboremos.

María no puede evitar sentir admiración por su colega, reconoce que ha exagerado y dramatizado y se propone cambiar el chip tal como le ha dicho Amalia.

Justamente de la reunión con María acaba de salir Pedro, padre de un niño en cuarto de Primaria. Está tremendamente indignado porque María solo se ha quejado de lo mal que se porta Roberto, les ha dado instrucciones claras de qué hacer en casa para que Roberto aprenda de una vez a escribir sin faltas de ortografía y se ha mostrado tensa, muy tensa. Su mujer, Charo, que también ha asistido a la reunión, intenta ser el contrapunto postitivo.

Es que a los profes les falta sacar el látigo en estas reuniones -Se queja amargamente Pedro.

-Bueno, Pedro, no te pases. La mayoría de profes que ha tenido Roberto han sido excelentes. Reconozco que esta reunión no ha sido agradable, estábamos todos muy tensos y a María la he visto muy nerviosa, pero tenemos que quedarnos con la información importante: Roberto necesita que le ayudemos con la ortografía y María nos ha dado recursos muy interesantes para conseguirlo. Y además deberíamos hablar con él para saber por qué habla tanto en clase y decirle que no toleramos que tenga faltas de comportamiento en el colegio. De esto ya hablamos con otras profes otros cursos y no estoy de acuerdo en que María le tenga manía, como has dicho en la reunión.

-Sí, bueno, a lo mejor me he pasado. Pero es que no me gusta que no diga nada bueno de Roberto, todo son quejas.

-Mira, Pedro. Roberto va a estar con María dos años. Mejor ver el lado positivo e intentar entendernos con ella, por el bien del niño. Y te recuerdo que Roberto está encantado con María excepto cuando le regaña, por algo será.

-Eso es verdad, Roberto está encantado con ella.

En resumen, ¿y si dejamos las quejas, las exageraciones y los juicios fuera y nos animamos a ver el lado positivo de la otra parte para hacer equipo? Como nos dijo Carles Capdevila, «pese a ser padre, quiero a los maestros. Es algo raro, lo reconozco, he escrito mucho a favor de los maestros y la gente me dice: «¿Por qué lo haces? ¿Hay algo entre vosotros?» Y yo les digo que sí, hay algo entre nosotros, hay niños de por medio, hay cuatro hijos. Mi amor por los maestros es interesado. Cuando tuve a mi primera hija descubrí que si iba a dejar a mi hija todo el día con una persona, lo más lógico era confiar en aquella persona y no criticarla delante de la puerta”.

Pacto por la educación en equipo

Bajo esta reflexión surgió El Pacto por la Educación en Equipo, una iniciativa que pretende conseguir que padres, madres y profesores formemos equipo educativo. Que dejemos de lado nuestras diferencias y nos unamos en lo más importante, la educación de los más pequeños, que algún día serán los que dirijan el mundo.

Si quieres conocer más sobre esta iniciativa, en la que han participado entre otros Juán Ramón Lucas, Anne Igartiburu, Pedro García Aguado, Laura Baena (Club de las malas madres)… y mucha gente más, pincha aquí. Nos encantaría contar con tu firma. Además, estamos muy orgullosos de contarte que el próximo 7 de noviembre llevamos el Pacto al Congreso de los Diputados, para intentar concienciar a la clase política de la importancia de conseguir que toda la sociedad hagamos equipo educativo.

Pacto por la educación en equipo

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Sobre el autor

Gestionando hijos
Gestionando hijos
Gestionando hijos es un proyecto cuyo objetivo es colaborar con madres y padres en su labor educativa. Uno de los pilares fundamentales de una buena sociedad es apoyar la tarea de las madres y padres que lideran los hogares y la educación de sus hijos. Por eso, queremos acompañarles en este apasionante viaje educativo, aportando ideas, reflexiones y estrategias que les ayuden a conseguir ese objetivo, que entendemos que es el de todos. Esperamos que también el tuyo :)