«¡Que te pongas en la foto!» o el pollo que montó un padre caprichoso

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«¡Que te pongas en la foto!» o el pollo que montó un padre caprichoso

padres caprichosos

Nuestro director, Leo Farache, nos cuenta una escena que vivió el domingo: un padre enfadado porque su hija no quiere que le haga la enésima foto en el madrileño parque de El Retiro. Nos cuenta que el padre montó un verdadero pollo y concluye que nuestros hijos «quieren ver a un padre que sabe dominarse y que no es un niño grande, mandón, caprichoso y falto de humor».


Tal como dice Mar Romera es fácil saberse la teoría sobre cómo educar, es más difícil ponerlo en práctica. Nosotros somos, a veces, nuestro principales enemigos. Nos dejamos llevar por emociones que vistas desde fuera resultan infantiles, un tanto estúpidas (que hacen daño a los demás y además te hacen daño a ti mismo)

Este pasado domingo en el Parque del Retiro de Madrid observamos una escena que quizás muchos hayamos protagonizado.

La historia comienza con un padre que pasea con una buena cámara réflex cargada al hombro. En un momento visualiza que el sitio por donde están paseando es el marco perfecto para sacar una fotografía a su hija. Una foto que después podrá enseñar en la oficina, subir a las redes sociales (por favor, ¡no lo hagas!), tener en su inmensa colección de fotos clasificadas por días. Quiere hacer una foto en ese sitio y quiere que su hija sonría, se coloque en la ubicación señalada y que aguarde a que los diferentes parámetros – luz, velocidad, enmarque, que no pase nadie por detrás – se alineen de forma perfecta.

-¡Ponte allí, que te voy a sacar una foto!

-Papá, no tengo ganas de foto- , la niña tiene once años.

-Quiero sacarte una foto, a ti no te cuesta nada y a mí me hace mucha ilusión.

-Que no papá, que más tarde, que ahora no me apetece, ya me has sacado muchas, no seas pesado

-Que he dicho que te pongas- el padre ruge.

La hija que pasea (algo desganada, se está mejor con las amigas) con sus padres por el Retiro madrileño no quiere que le saquen una foto. Puede ser por llevar la contraria, porque no le apetezca que nadie le saque una foto o porque ya le han sacado veinte hoy (eso es lo que parecía). La niña y la madre siguen paseando sin atender el capricho del “fotógrafo”. El padre no puede soportarlo, se planta:

-¡Que vengas aquí, que quiero sacarte una foto, haz lo que te pido!”.

El padre se siente dueño de su hija, cree que le está pidiendo bien poco… , y se enfurece.

La madre mira atónita, mira a su marido, le recrimina cariñosamente con la mirada. ¿Es de verdad necesario montar este pollo por una puñetera foto?, parece pensar

Soy padre. Reconozcámoslo: esta escena es mucho más propia de los padres que de las madres que observan absortas el enfado ridículo, antieducativo, el momento de tensión por una maldita foto.

Si tu hija o hijo no quiere ponerse en la foto, es posible que puedas negociarlo (“ya sé que soy un pesado, ¿me dejas que te saque hoy treinta y siete fotos?” y terminas pactando una cantidad lógica) , divertirte con el momento, reírte de ti mismo (¡déjame que me sienta fotógrafo… eres mi modelo preferida!)… pero, por favor, no te enfades.

Te lo pedimos por ti (que pasas un mal momento), por tu familia (que no llega a entender tu ira) y por tus hijos que quieren ver a un padre que sabe dominarse y que no es un niño grande, mandón, caprichoso y falto de humor.

Yo, que he protagonizado esa misma escena y me siento horrible pensando lo tonto que he sido, espero que entre los lectores de estas líneas haya algún padre que se sienta identificado y cambie su rabieta por humor.

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Imagen destacada: Miha Jan Strehovec /Unsplash

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.