Juan Llorca: «Ojalá los niños consumieran mucha más fruta y nos dejáramos de falsas creencias»

¿Por qué es tan importante que nuestros hijos reciban educación emocional?
El arte de castigar

Juan Llorca: «Ojalá los niños consumieran mucha más fruta y nos dejáramos de falsas creencias»

Juan Llorca es un chef con 23 años de experiencia, 7 de los cuales los ha pasado siendo el chef y responsable de Valencia Montessori School. Como él mismo cuenta en su blog, se trata de la «primera escuela 100% Montessori en Valencia y primera de España con un Chef KM0 con el sello SLOW FOOD y una alimentación libre de procesados, refinados, azúcares y totalmente natural y de temporada». Juan Llorca estará en nuestro evento de Madrid el próximo 16 de noviembre, con su ponencia «Alimentar bien es educar mejor».

  1. Dejaste tu restaurante para hacerte cargo de un comedor escolar, ¿cuál es la principal enseñanza que te llevas de esta experiencia?

Sin lugar a dudas todo lo que me ha aportado el trabajar con niños. No solo a nivel profesional, sino a nivel personal. El trato diario con ellos, el verlos crecer y el saber que estoy dando lo mejor de mí para contribuir a su salud.

  1. ¿Por qué es tan importante una alimentación saludable en los niños? ¿Estamos olvidándonos de educar en buenos hábitos alimenticios?

Es igual de importante en niños que en adultos, la cuestión es que si asentamos las bases desde bien pequeños y les damos ya unas pautas y unas costumbres, luego es algo que tienen ya instaurado como algo natural, con el beneficio que eso conlleva en su salud presente y futura.

  1. En España tenemos una de las tasas más altas de obesidad infantil de toda Europa, ¿crees que se está trabajando para revertir estos datos o la gente sigue sin concienciarse de la magnitud del problema?

Se está trabajando desde muchos ámbitos. Desde asociaciones como la Fundación Gasol, hasta por nuestra parte en el asesoramiento a escuelas. Pero sin duda es en los hogares donde más énfasis tenemos que hacer para cambiar hábitos en las familias.

  1. Existe una creencia colectiva de que a los niños no les gustan determinados alimentos (como la verdura, la fruta, etc.) y les encantan otros (como los fritos, pizzas, dulces…), ¿es así? ¿los niños nacen ya odiando la alimentación saludable y adorando la comida insana, o es una cuestión de educación?

Los niños, en todos los sentidos, son educados en función a lo que conocen y experimentan. No rechazan las frutas y verduras porque sí, sino que al probar otros alimentos de una manera diaria, mucho más palatables, al final se decantan por esos alimentos, pero nada que no haríamos cualquiera. Por eso es tan importante educarlos desde bien pequeños y esforzarnos en cocinar más variado y mejor.

  1. Hay algunos alimentos que, por unas razones u otras, están «demonizados», como por ejemplo las nueces, o los plátanos (por su alto contenido en azúcar). Sin embargo, tú siempre dices que nunca deberían faltar plátanos en los comedores escolares y, en general, en la alimentación de los niños. ¿Cuál es la explicación de esta afirmación?

 

No puede haber jamás una fruta, verdura, o fruto seco demonizado. Todo lo contrario, ojalá los niños consumieran mucha más fruta de lo que lo hacen y nos dejáramos de falsas creencias sobre el consumo de fruta y la falsa asociación de su contenido en azúcar. La fruta es un alimento esencial en la alimentación diaria de cualquier niño y adulto.

 

  1. ¿Notas que los niños vienen con malos hábitos alimenticios adquiridos desde casa, y que eso es una dificultad a la hora de adquirir nuevos hábitos saludables en la escuela?

Por supuesto. Tendemos a darle mucho peso a la educación de nuestros hijos en todos los ámbitos, y la alimentación no iba a ser menos. Por lo que no podemos pensar que toda la mejora en su alimentación tiene que recaer en el centro escolar, sino que lo primero es generar buenos hábitos en casa.

 

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Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política principalmente porque me apasiona escribir, siento la necesidad de hacer llegar a la gente temas que considero importantes y no consigo estar callada ni cuando duermo. Y además, creo firmemente que el periodismo es educación y la educación es política, por eso entiendo estos tres ámbitos como piezas clave que deben ir entrelazadas para conseguir, entre todos, la mejora de nuestra sociedad.