En busca de una mejor forma de educar

Javier Urra: «En Gestionando Hijos habrá sorpresas, escucharemos ideas distintas y autocrítica»
Antonio Tobalina: «Gestionando hijos está organizado con mucha ilusión y mucho cariño y las ponencias nos removerán por dentro»

En busca de una mejor forma de educar

Imaginemos la escena. Una madre trabajadora, o un padre trabajador, tanto da, llega con la lengua fuera y la mejor de sus sonrisas a recoger a su hijo pequeño a la salida del colegio.  Cuando este sale de clase, le pide chuches a su madre o padre, que le dice que hoy no hay (porque ya hubo ayer). El niño se enfada, grita y se tira al suelo montando un tremendo numerito delante de los otros padres y madres y todos los niños del cole. El público mira el espectáculo con desaprobación. La madre (o el padre) sentirá impotencia, agotamiento y culpabilidad, se preguntará cómo pudo haber gestionado mejor el conflicto e incluso tendrá la tentación de correr a la tienda de golosinas más cercana para zanjarlo (supuestamente). Y además se encontrará cuestionada, desarmada y sola. El niño, por su parte, se sentirá frustrado, decepcionado porque esperaba lograr algo que no ha obtenido, quizá después de un día no tan fácil en el cole.

Padres y madres llenos de dudas

Vivencias como esta hacen que muchos padres se sientan desbordados. María Jesús Álava, psicóloga y experta en educación, autora de El no ayuda a crecer, considera precisamente, en una entrevista para la revista digital Universo UP de la Universidad de Padres   que “desbordados es la palabra que mejor define lo que los padres pueden sentir. Los padres contrastan su buena formación académica  y profesional con su profundo déficit en recursos educativos”.

María Jesús Álava, en su ya citado libro, deja claro que en la actualidad tanto padres como hijos reciben una presión social que poco ayuda a la tarea de educar. “Muchos padres están llenos de dudas, no quieren tratar a los niños como los trataron a ellos, no saben cómo enfrentarse con los retos y situaciones que se les plantean. Han de estar continuamente adaptándose a un mundo en continuo cambio, cada vez más competitivo, más inhumano. Un mundo que exige una carrera sin tregua y no les permite tener vida familiar. Estos adultos, que tendrían que transmitirles confianza y seguridad, hoy les dicen una cosa y mañana otra, les miran con impotencia, con cansancio, con tristeza y con resignación. Los niños cada vez tienen más difícil tener la infancia que necesitarían: cada día tienen que aprender más cosas, aunque muchas sigan siendo inútiles, tienen menos tiempo y menos espacio para jugar, menos ambiente relajado…”.  Maite Vallet, pedagoga y formadora de madres, padres y profesores, insiste, en su obra Cómo educar a mi hijo durante su niñez, en la idea de que los padres se sienten desbordados: “Es relativamente frecuente que la educación de los hijos resulte una experiencia frustrante. A menudo nos sentimos incapaces de comprender sus comportamientos y actitudes. La sociedad sobrecarga a los padres. Muchos se sienten culpables o angustiados”. En otra de sus obras, ¡Atrévete a innovar!, Vallet carga las tintas contra la competitividad en la escuela: “La escuela pretende que sea la familia quien eduque para la vida. Pretende que los alumnos no sean egoístas, sin embargo fomenta su individualismo obligándoles a competir en lugar de impulsar su solidaridad”. Quizá por los condicionantes y presiones sociales, Álava señala que en la sociedad actual la educación en valores “queda en el aire, sin que familia y escuela asuman el papel que les corresponde a cada uno”.

¿Qué hay dentro de tu cabecita? Fuente: TonyMadrid / Flickr

¿Qué hay dentro de tu cabecita? Fuente: TonyMadrid / Flickr

 El sentimiento de angustia y de duda que parece tan común entre los padres y madres se puede deber a múltiples factores. María Jesús Álava apunta a que una de las razones por las cuales “los padres actuales se sienten muy perdidos” es que “sienten que no pueden aplicar el tipo de educación que ellos recibieron, pero no encuentran el punto de equilibrio que les permita educar en valores a sus hijos. En muchos casos han confundido una educación que fomente la libertad y la creatividad del individuo con una educación sin límites, que en nada favorece el desarrollo de una personalidad equilibrada y que está poniendo en peligro el respeto a los otros”. Javier Urra, ex defensor del Menor, también advierte de los grandes peligros que supone esta tendencia a la sobreprotección y la permisividad que se observa en la actualidad como reacción al autoritarismo de épocas pasadas.

 

Poner la educación en el centro de la vida social

A la caducidad de los referentes que tuvimos de niños, se unen además los rasgos de nuestra sociedad, individualista y trepidante, que deja poco espacio para la puesta en común de una experiencia tan social como es educar a los hijos y deja poco tiempo para sentarse a reflexionar y debatir sobre un tema tan crucial. Carolina del Olmo, autora de ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista consideraba en una entrevista para la revista Ser Padres que “no tenemos tribu, no tenemos tradición y estamos faltos de referentes. Casi el primer bebé que vemos en nuestras vidas es nuestro hijo. Me atrevo a decir que nuestra generación está peor preparada para ser padres”. Del Olmo cuenta cómo se sentía agobiada al cuidar de su pequeño en soledad y cómo ese agobio se aliviaba cuando se encontraba compartiendo ese cuidado con más personas y, en consecuencia, reivindica que la crianza y educación de los hijos se coloque en el centro de la vida social.

La autora de ¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista recuerda algo que a todo aquel que haya sido padre primerizo le sonará muy familiar: la voracidad con la que los futuros papás y los ya papás de niños pequeños devoran libros y artículos sobre crianza y educación en búsqueda de referentes e ideas para criar o educar mejor a sus hijos.

Sin duda, Internet ha facilitado mucho el dar respuesta a esa voracidad: proliferan webs y blogs donde se brindan a los padres recursos y reflexiones para educar (por ejemplo, el blog Escuela de las emociones, el blog de Disciplina Positiva España, o Quiero que te quiero, espacio virtual sobre parentalidad positiva de la ONG Save the Children), blogs en los que madres y padres reflexionan con sentido del humor sobre este reto constante (el blog de El País De mamás & de papás, el Club de Malasmadres o Madre no hay más que una, blog del diario ABC), grupos de Facebook (como El médico de mi hij@, con más de 30.000 miembros, en el que pediatras, pedagogos, padres y madres plantean cuestiones sobre temas de salud y educación) y vídeos emotivos sobre educar (por poner un ejemplo, el vídeo que muestra varias entrevistas para el trabajo más difícil del mundo o el vídeo Ser madre es un plus, de Hirukide, asociación de familias numerosas de Euskadi; ambos vídeos han sido vistos más de un millón de veces). La red está repleta de artículos sobre cómo educar mejor, de acuerdo con las distintas tendencias y las diferentes opiniones de expertos (por poner solo un ejemplo, merece destacarse el artículo “La crianza como batalla”, del psicólogo Alberto Soler Sarrió en El Huffington Post, en respuesta al artículo de Emma Jenner “5 razones por las que la crianza moderna está en crisis, según una niñera británica”, publicado en el mismo periódico digital). Merece resaltarse que grandes diarios de información general han decidido dedicar blogs y secciones en sus portales digitales a estos temas (como hemos visto en los casos de El País, ABC o El Huffington Post). Por algo será, ¿no?

 

El entusiasmo de querer hacerlo mejor, y en común

Fuente: Flickr

Fuente: Flickr

Sin embargo, devorar libros, artículos o debates en el espacio virtual sobre educación en muchas ocasiones no hace sino aumentar la desazón de los padres, que siguen en busca de referentes sobre cómo hacer mejor su labor y continúan llenos de dudas. De hecho, de acuerdo con un sondeo realizado por la Confederación Católica de Padres (CONCAPA), el 71,7% de los padres y madres encuestados creen que las escuelas de familia son muy o bastante importantes y el 42% de las personas preguntadas considera que en estas escuelas debe enseñarse “cómo educar a los hijos”. Bien mirado, ese cuestionamiento constante de nuestra labor de ser padres y madres, a pesar de ser agotador,  es muy positivo para nuestros hijos. María Jesús Álava lo resume así: “Muchos padres hoy son auténticos héroes. Muestran una capacidad única para no perder la esperanza y buscar constantemente cómo mejorar las situaciones dentro y fuera de casa, cómo ayudar a los hijos en cada fase de sus vidas”.

 Lo que queda claro es que los padres y las madres de hoy en día queremos espacios de encuentro sobre la tarea de educar y quizá de este modo, con estos espacios comunes, se podría construir una sociedad más solidaria y menos individualista.

Encontraremos ese espacio de encuentro sin duda el 11 de diciembre, cuando expertos como Javier Urra, Maite Vallet, María Jesús Álava, Eva Bach y Catherine L’Ecuyer, formadores en gestión del talento como Fernando Botella, el psicólogo para las organizaciones David Cuadrado (autor del libro Coaching para niños (o mejor dicho… para padres), cuyo vídeo promocional protagonizan sus hijos), padres y madres podremos compartir en Kinépolis, de la mano del proyecto Gestionando Hijos, una jornada de reflexión y debate sobre temas tan relevantes como la sobreprotección, las alternativas al castigo, la inteligencia emocional, la transmisión de valores, la alianza entre padres y profesores, el contagio del optimismo, la concienciación a los adolescentes sobre los peligros de la noche, etc. Con toda seguridad, nos vendrá bien reforzar nuestro entusiasmo y nuestra pasión por educar y recordar, como dice Javier Urra, que “ser padre es una gozada”.

 

Imagen de portada: Indestructible. Fuente: Carlos Larias /Flickr

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Sobre el autor

Elena Couceiro
Elena Couceiro
Soy periodista y madre de dos niños agotadores y maravillosos. Me apasionan la comunicación y la educación y por eso me ilusiona especialmente formar parte de este maravilloso proyecto. Soy de las que piensa que para educar hace falta una red de apoyo, que la educación no debería ser un acto individualista, sino que debería situarse en el centro de la vida social, para construir una sociedad más humana y solidaria.