Cómo educar a mis hijos desde el respeto
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Eduquemos jugando las cartas

Inspirados por el tuit fijo del Presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete @jmalvpal , te propongo esta semana esta reflexión educativa: “Eduquemos a nuestros hijos a saber jugar sus cartas, no a tratar de cambiarlas”. El tuit al que hago referencia – del que tienes debajo una imagen- tiene un vídeo de un niño de tres años que golpea una pelota de golf.  El niño cuenta con un solo brazo, el izquierdo. Su golpe ha sido muy bueno. Para los que no entendemos parece un golpe soberbio.

“Soy bajo, baja, soy demasiado alto, soy feo, no tengo memoria, otros pueden ir más rápido que yo. Soy demasiado flacucho.., otros tienen más dinero que nosotros”.  Seguro que ninguno de nuestros hijos tiene todos los condicionantes para tener ventaja en todo… , pero es verdad que algunos de nuestros hijos tienes claras desventajas con respecto a sus compañeros, a la media de la sociedad. Enseñarles a saber jugar bien las cartas que les (nos) han tocado en la vida no es proponerlos que se resignen, que no sean ambiciosos. Se trata de regalarles la realidad y proponerlos un bonito reto para su vida. Invitarles a superarse, a disfrutar venciendo las adversidades, a ser más fuertes.

Puedes ver al niño jugando al golf con un solo brazo en el perfil de José María @jmalvpal o también en esta noticia de FOX: https://www.youtube.com/watch?v=Xi4lLHtUvBI

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, ya no cumplirá los 50 años (es de la añada del 63). Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito dos libros (“Los diez pecados capitales del jefe” y “Gestionando adolescentes” Ejerce de profesor – lo ha sido de la Universidad Carlos III y de la UAM, actualmente da clases en ESAN (Lima) y ofrece conferencias – “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio”. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Quiere hacer lo posible por contribuir a mejorar la sociedad educativa. Da las gracias a Carmen por inspirarle en buscar nuevos rumbos para su vida, a Carmen (otra Carmen) por ayudarle en desarrollarlos y a su mujer, Virginia, por ser, entre otras muchas buenas cosas, tan generosa (“y aguantarme”)