Educar sin gritar, por Alba Castellví

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Educar sin gritar, por Alba Castellví

La respuesta de muchas madres y padres cuando se les dice que se puede educar sin gritar es rotunda: “Imposible”. Y es que cuesta imaginárselo, ¿cómo vamos a evitar los gritos cuando se deja todos los juguetes por el suelo y tú, que vienes cansada de todo el día trabajando, y ya le has dicho cincuenta veces que recoja todas sus cosas, acabas tropezando con algún juguete tirado y tu paciencia estalla?

La socióloga y educadora Alba Castellví afirma que sí es posible educar sin gritos, y así nos lo contó en el evento de Gestionando hijos en Valencia del pasado año.

Razones para educar sin gritar

Alba Castellví nos contó que hay dos razones principales que deberían motivarnos a educar a nuestros hijos evitando los gritos. En primer lugar, un motivo que podríamos considerar egoísta, porque Alba nos lanza una pregunta: “¿Cómo os sentís cuando levantáis la voz para desbloquear una situación y que os hagan caso de una vez por todas? ¿Os sentís mejor? ¿Más tranquilos, más contentos? ¿O más enfadados por haber llegado a ese punto?”. Este debería ser el primer punto para reflexionar al respecto, pues “en la medida en que esto nos ocurra menos veces, ese malestar nos lo vamos a ahorrar y, por tanto, vamos a ganar en calidad de vida”.

El segundo motivo, que para Alba es el más importante, reside en que nosotros no educamos a través de lo que decimos que hay que hacer, sino a través de lo que hacemos. Por eso, “en la medida en que nosotros queramos que nuestros hijos se relacionen siempre cordialmente, en la medida en que queramos que no exijan las cosas a gritos y en la medida que queramos que tengan relaciones correctas y simpáticas con los demás, nosotros mismos debemos dotarnos de ese talento”.

Cómo educar sin gritar

Alba Castellví nos habló de una herramienta fundamental que debemos hacer servir para evitarnos los gritos en la educación de nuestros hijos e hijas: no perder la calma. Parece sencillo decirlo, pero conseguirlo no lo es tanto, ¿verdad? Por eso mismo, Alba compartió tres pasos para entrenar esta habilidad:

  1. Tomar conciencia de que la actual estrategia no funciona. Cuando les decimos una y otra vez las cosas a nuestros hijos y no hacen caso y, por lo tanto, acabamos a gritos a ver si así por fin nos escuchan, ocurre que “la acumulación de frustración nos lleva a la exasperación”. Y esto es porque no hemos tomado conciencia de que lo que estamos haciendo no da resultado, porque “cuanto más haga una cosa, no voy a estar más cerca de conseguirlo, sino de acabar gritando a mi hijo”.
  2. Buscar un lugar tranquilo y respirar hondo tres veces. Este es un paso clave: “Si conseguimos relajarnos, lo que hagamos a continuación va a tener mucho mejor resultado”, nos recomienda Alba.
  3. Elegir una nueva estrategia. La estrategia que Alba nos propone tiene que ver con la libertad, porque “¿qué queréis que se conviertan en personas que siempre obedezcan el dictado de la autoridad de turno o que sean capaces de decidir libremente cuándo hay que obedecer y cuándo no? “. Esto se relaciona con la responsabilidad, que Alba define como: “Alguien responsable es alguien que toma decisiones libremente y después responde de las consecuencias de esas decisiones. Para educar en una libertad responsable no podemos pretender que nuestros hijos obedezcan ciegamente todas nuestras órdenes. Debemos, en muchos momentos, darles la libertad de elegir”.

Educar en la libertad de elección

Alba Castellví nos recomendó en su ponencia una estrategia para educar a nuestros hijos en esta libertad que nos comentaba y consiste en utilizar la fórmula: “¿Qué prefieres?”. Dejarles elegir y, por supuesto, también vivir las consecuencias de sus decisiones, “siempre y cuando estas estrategias sean lógicas y sean próximas”. Es importante que les expliquemos previamente cuáles van a ser estas consecuencias, que ellos las conozcan antes de tomar cualquier decisión y que, en caso tener que experimentar las consecuencias que se derivan de la decisión que han tomado, nosotros no caigamos ante su disgusto o rabieta y acabemos cediendo.

De esta manera no estaremos educando a niños y niñas que aprendan a obedecer siempre ciegamente, sino que estaremos enseñándoles a elegir libremente y de manera responsable, a desobedecer ante las injusticias y a asumir las consecuencias que puedan tener sus actos en un futuro.

Durante la ponencia, Alba Castellví nos dio muchas más claves y ejemplos prácticos para educar sin gritar a nuestros hijos e hijas. Así que si queréis verla entera, aquí os la dejamos. Eso sí: no olvidéis tener a mano papel y boli. ¡Que la disfrutéis!

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Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política principalmente porque me apasiona escribir, siento la necesidad de hacer llegar a la gente temas que considero importantes y no consigo estar callada ni cuando duermo. Además, creo firmemente que el periodismo es educación y la educación es política, por eso entiendo estos tres ámbitos como piezas clave que deben ir entrelazadas para conseguir, entre todos, la mejora de nuestra sociedad.