Cómo educar para que les pasen cosas buenas a tus hijos, por Marian Rojas

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Cómo educar para que les pasen cosas buenas a tus hijos, por Marian Rojas

Marian Rojas, médico psiquiatra y autora del libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, estuvo con nosotros en nuestro evento en Madrid contándonos cómo podemos educar a nuestros hijos para que, a ellos también, les pasen cosas buenas.

Marian empezó contando la historia de una paciente que llegó a su consulta. Esta chica era influencer y, a pesar de haber estado llorando y confesando que su vida era un desastre durante un buen rato, en un momento determinado se levantó, fue al lavabo, se arregló la cara y cuando salió le pidió una fotografía para sus redes sociales, pues todos los días publicaba una a la misma hora para sus seguidores.

Entonces la pantalla del móvil empezó a iluminarse llena de notificaciones de gente que le comentaba cuánto la admiraba o adoraba. Eso era lo que a ella le enganchaba.

“Las redes sociales fueron diseñadas para ser adictivas”

Marian Rojas hace esta afirmación que los mismos creadores de redes sociales han confirmado. Y es que las redes sociales funcionan de forma similar a las drogas o el alcohol en nuestro cerebro. “Cada vez que una persona consume cocaína, marihuana, tiene relaciones sexuales, ve pornografía, juega a videojuegos… experimenta placer. Y el placer está regulado en el cerebro por varias hormonas, pero principalmente por la dopamina”, nos contaba Marian. “Y cada vez que yo recibo un like, tengo en mi cerebro microchispazos de dopamina”.

Y esto no es una coincidencia, como Marian nos explica, “Internet y las redes sociales son herramientas muy útiles, pero están al servicio de los grandes programadores, y a ellos no les importa la educación de nuestros hijos”. Además, Marian añade que “estos grandes programadores llevan a sus hijos a escuelas donde no hay pantallas, ni Internet, porque conocen el efecto negativo que tiene en el efecto de los niños”.

“Todo niño tiene en su infancia o adolescencia, y nosotros lo hemos vivido, en el que tiene una crisis personal, y en ese momento la vida no te llena y tu cerebro busca una vía de escape”, nos explica Marian Rojas. Esta vía de escape es muy importante, porque cuando crecemos nuestro cerebro recuerda esta vía de escape que utilizaba en la infancia, “si es el alcohol, las drogas… por eso, cuando hay una adicción durante la juventud, el cerebro te la recuerda durante toda la vida”.

“La gente más feliz es la gente que domina la atención”

Marian Rojas nos contó en su ponencia que “la atención se encuentra en la parte superior del cerebro, en la corteza prefrontal, zona que se encarga de la atención, de la concentración, de la resolución de problemas y del control de impulsos”. Así pues, también nos lanzó una pregunta: “¿Qué queremos nosotros de la corteza prefrontal de nuestros hijos?”. Queremos que no solo presten atención a luces y movimiento, como cuando son pequeños, sino que también puedan prestar atención a objetos inmóviles y no luminosos, como un profesor dando clase o que estén tranquilos en la sala de espera del médico.

Si a nuestros hijos cuando son pequeños les damos una Tablet, que tiene estímulos luminosos, sonoros y en movimiento, la atención se ve afectada porque “cuanto más la estimulo con una herramienta exterior, peor funciona en mi cerebro”. Entonces, los niños cada vez necesitan estímulos más fuertes para ser capaces de activar su atención.

“Tenemos que enseñar a nuestros hijos a tener criterio”

En una época marcada por la sobreestimulación, el exceso de información, la gran cantidad de dispositivos tecnológicos, la inmediatez de las noticias… Enseñar a nuestros hijos e hijas a que tengan criterio es fundamental. Porque, “hay que enseñarles a filtrar, a saber qué es lo importante y qué es superficial, porque cada vez nos cuesta más profundizar”, afirma Marian.

“Nos hemos convertido en drogodependientes emocionales, somos adictos a experiencias vibrantes. Y esto lo están viviendo nuestros hijos extrapolado”, dice Marian en su ponencia. Es por esto que es tan importante ser conscientes de ello, para poder enseñar a nuestros hijos e hijas a filtrar, a prestar atención, en un siglo en el que estamos hiperestimulados.

También es importante que les transmitamos que “las cosas buenas pasan en la vida real y que la vida virtual va a base de gratificaciones instantáneas”. Para ello tenemos que pasar tiempo con ellos, escucharles, tener experiencias con ellos en la naturaleza, jugar con ellos… porque todo esto “se genera oxitocina, que es la hormona del vínculo y del amor, y disminuye el cortisol, la hormona del estrés”.

3 pautas importantes para madres y padres

Marian Rojas nos recomienda llevar a la práctica estas tres pautas:

  1. Quitar las notificaciones del teléfono: somos nosotros los que dominamos nuestros dispositivos y esto nuestros hijos lo van a ver. Y no podemos pretender que nuestros hijos hagan cosas que nosotros no hacemos.
  2. Disminuir el uso de la red social más activa: de esta manera le vamos a poder explicar a nuestros hijos el efecto. “Y nada une tanto a los hijos y padres como cuando compartimos experiencias sobre cosas que nos preocupa”, afirma Marian.
  3. Modo avión: Marian nos cuenta que “empiezan a surgir estudios que demuestran que cuando estamos con nuestros hijos con el teléfono delante, los niños perciben sensación de abandono, que no son nuestra prioridad”. Por último, Marian Rojas nos aconseja que tenemos que ser capaces de demostrarles que cuando estamos con ellos, se para el mundo.

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Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política principalmente porque me apasiona escribir, siento la necesidad de hacer llegar a la gente temas que considero importantes y no consigo estar callada ni cuando duermo. Y además, creo firmemente que el periodismo es educación y la educación es política, por eso entiendo estos tres ámbitos como piezas clave que deben ir entrelazadas para conseguir, entre todos, la mejora de nuestra sociedad.