Educar a un estudiante brillante 1: Mi hijo tiene ganas de aprender y herramientas para hacerlo solo

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Educar a un estudiante brillante 1: Mi hijo tiene ganas de aprender y herramientas para hacerlo solo

Muchas veces nos encontramos con madres y padres que afirman que sus hijos son vagos, que no son buenos estudiantes, que les cuesta, etc. Es cierto que no todos tenemos la misma capacidad de aprendizaje, ni el mismo ritmo, pero lo que también es cierto es que la capacidad de estudiar y aprender es algo que se educa. De la misma forma que se educa la paciencia, la atención o el respeto, tenemos que educar o entrenar la capacidad de estudiar. Necesitamos aprender a estudiar y aprender a aprender.

Para entrenar la capacidad de estudiar de nuestros hijos, el principal factor que tenemos que tener en cuenta es la motivación, tanto interna como externa. La motivación interna es el motor de desarrollo del niño. Nuestro hijo debe sentirse capaz, y por ello es importante que se le planteen objetivos acordes a su desarrollo, que supongan un reto pero que sean alcanzables para que no se frustre.

La motivación externa viene motivada por la autonomía. Decía el psicólogo Alberto Soler en uno de nuestros eventos, que para que superen esos retos, “nuestro papel es ayudarles a que pongan en marcha recursos para que puedan ser efectivamente más autónomos”. “Sé lo que esperan de mí y me orientan marcando el camino”. Pero es eso, “marcando el camino, orientando”, no haciendo los deberes de tus hijos. En aquella ponencia, Soler recordaba una cita de Maria Montessori que decía lo siguiente: “Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para su desarrollo”.

Buenos hábitos para entrenar la capacidad de estudiar de nuestros hijos

  • Atender a una tarea. Dice el refrán que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y es cierto. Si queremos hacer muchas cosas a la vez, no haremos bien ninguna. Esto se lo tenemos que transmitir a nuestros hijos, hay que centrarse en una tarea, no pensar en varias al mismo tiempo, ir poco a poco para avanzar.
  • Concentrarse, y conseguir que el tiempo que pueda concentrarse sea cada vez mayor, hasta 30 minutos, por ejemplo, concentrado haciendo algo sin interrupciones. Pero para ello habrá que empezar primero por 10 minutos, luego 15, 20… Si pretendemos que de primeras esté media hora o una hora con su atención centrada, no lo vamos a lograr.
  • Trabajar con eficacia y orden. Esto está relacionado con los dos anteriores. Tenemos que transmitir la idea de que el tiempo es muy valioso. Si nos centramos en una tarea y le dedicamos 100% nuestra atención, conseguiremos terminarla bien y en menos tiempo que si nos levantamos, empezamos otra tarea, etc. Hay que aprovechar el tiempo y hacer las cosas bien.
  • Aprender de los errores, ¡fundamental! Recomendaba Alberto Soler que tenemos que “permitirles errores” porque los errores son “el motor del aprendizaje”. De los errores aprendemos mucho, pero si no les dejamos hacer para que no se equivoquen, nunca aprenderán por sí mismos. Como nos sugería la también psicóloga María Jesús Álava, “tenemos que enseñar a un niño a ser su mejor amigo, que significa perdonarse por sus fallos y quererse por sus esfuerzos”.
  • Responsabilidad y dar lo mejor de mí en cada tarea que hago. Es muy importante inculcarles desde pequeños la autoexigencia para aportar lo mejor de sí mismos a la sociedad, que quieran hacer las cosas lo mejor que puedan, que se exijan a sí mismos para mejorar y para aprender por el gusto de aprender y de sentir que mejoran.

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Sobre el autor

Ana Nieto
Ana Nieto
De pequeña jugaba a las profesoras. Ponía a mis muñecas sentadas encima de la cama, una cartulina negra en la pared clavada con una chincheta y me convertía en la profe más guay del “colegio”. O eso me creía yo. Luego me hice periodista porque me gusta escribir y contar historias. Me interesan mucho los temas sociales, la educación, la igualdad de género y creo firmemente que entre todos podemos construir un mundo mejor (o al menos mejorar un poquito el nuestro).