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Del APA o AMPA al AFA

A veces las formas parecen imponerse al fondo, como si parecer fuera más importante que ser. Los signos, el lenguaje que utilizamos condicionan la calidad de nuestra convivencia, son la forma de tangibilizar nuestros puntos de vista, los pensamientos. El lenguaje nos permite soslayar un determinado reto social o, por el contrario, afrontarlo. Las palabras son muy importantes. Todo sabemos  que las palabras no se las lleva el viento.

En el debate de las formas encontramos, a veces, puntos de vista diferentes en personas que piensan exactamente igual sobre el fondo. Aún así, el debate de las formas se convierte en un debate feroz, agrio en el que las posturas enfrentadas menosprecian al adversario. Todo ello a pesar de que ambos pensamientos sobre el fondo es el mismo.

Así ocurre en el debate APA (Asociación de Padres de Alumnos) o AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos). Las APA que conozco están formadas por personas entregadas a la educación, en su mayoría compuesta por mujeres modernas, trabajadoras, por padres que comparten la responsabilidad de educar a los hijos. Igual, exactamente igual que los integrantes de las AMPAS.

Esas APAs han llegado mayoritaria (que no unánimemente) a una tesis relacionada con el lenguaje: para ellos es innecesario desdoblar el sustantivo padres en madres y padres, al igual que no desdoblan el sustantivo alumnos en alumnas y alumnos. Los que han optado por el AMPA piensan lo contrario. Y lo verdaderamente importante no está en la decisión de llamarse APA o AMPA sino en cómo se colabora con el colegio, con los profesores, cómo se ayuda a crear una mejor sociedad educativa, cómo se llega a crear juntos El mejor colegio del mundo.

Hay algunas APAs y AMPAs que han decidido pasar a denominarse AFA (Asociación de Familias de Alumnos). Saludamos con alegría este nuevo término que pondrá fin a la discrepancia lingüística y, sobre todo, nos alegramos por el carácter integrador de la palabra familia que responde a la realidad de nuestras hijas e hijos, de las alumnas y alumnos. Hay muchos abuelos, tíos, hermanos, amigos que son parte de la familia, que nos ayudan a que los hijos sean mejores alumnos, a relacionarnos con el colegio, a hacer posible que nuestra vida laboral y familiar sea algo más compatible, sea mejor.

Felicidades a los ideadores de este nuevo concepto que quizás sea acogido por muchos colegios e institutos. En cualquiera de los casos, a ti que perteneces a una AMPA, APA, AFA tenemos algo que decirte: ¡Muchas gracias!

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.