El arte de conversar con tus hijos adolescentes

¿Estás fomentando la autonomía de tu hijo?
El ‘efecto pantalla’ durante el confinamiento

El arte de conversar con tus hijos adolescentes

Nos escriben muchas madres y padres de adolescentes, algunos de ellos muy exasperados.

  • ¿Qué hago? ¡Estoy desesperada!
  • Os pido ideas para llevarme bien con mi hijo adolescente, no nos aguantamos.
  • No lo soporto más, está inaguantable.

Los adolescentes y sus padres son también héroes de esta pandemia. Los adolescentes porque les han quitado de un plumazo lo más importante para ellos, los referentes: sus amigos, su vida social. Y las madres y padres porque tienen que “gestionar” ese malestar en casa.

Mantener la cordialidad en casa se ha convertido en un objetivo, aparentemente imposible. En las siguientes líneas se exponen algunas claves para mantener una buena conversación con adolescentes.

  • La responsabilidad de tener conversaciones fructíferas con nuestros hijos adolescentes es nuestra. Puede ser un reto difícil, quizás en una relación ya erosionada, pero nosotros somos líderes, los que no debemos perder la calma, los que debemos controlar nuestras emociones.
  • No debemos escuchar en términos autobiográficos cuando nuestros hijos nos hablen, ni cuando les preguntemos. Escuchar y hablar en términos autobiográficos significa utilizarnos como referencia mental y verbal. No nos estamos poniendo en su lugar, queremos que ellos se pongan en el nuestro.
  • Por tanto, no evaluamos, sondeamos – preguntar desde nuestro marco de referencia- , no damos consejos basándonos en nuestra experiencia ni damos interpretaciones para explicar conductas explicándolo con nuestros motivos y conductas.
  • Toda nuestra atención y conversación está dirigida a entender a nuestros hijos, no desde la lógica, sino desde las emociones. Se trata de ser reyes de la empatía, tratando de adivinar, sin evaluar, sus sentimientos. Por ejemplo: – Hijo: “Papá, el colegio no sirve de absolutamente nada” – Padre: “El colegio te está frustrando, ¿eso es lo que sientes?».
  • Si nuestros hijos sienten que de verdad estamos preocupados por sus pensamientos y sentimientos. Preguntamos con cariño y sin juicio.
  • No repitas todo el rato lo mismo. Es agotador para ti y para tus hijos.

¿Es esto posible hacerlo de un día para otro? La respuesta es NO. Quizás llevéis ya muchas discusiones que han hecho que tu hija o hijo desconfíe de ti y esto te enerva. Todo ello ha conducido a una relación tensa, en la que encontrar un tema de conversación es difícil. Según tú, todo le molesta y según tu hija o hijo, estás inaguantable, no le dejas ni respirar. Quizás habéis tenido tantos malos momentos que te parezca imposible volver a recuperar una relación afectuosa y cordial. Vuestra cuenta bancaria emocional entre tus hijos y vosotros puede ser tan deficitaria que necesite de muchos depósitos emocionales para volver a ponerla en “números negros”. Cuidado con perpetuar una relación mala. Hay padres e hijos que han tenido una experiencia tan mala en la adolescencia que ha marcado su relación de por vida.

Para conseguir cambiar, tú vas a tener que cambiar. Tener mucha humildad, dedicar esa dosis de empatía y cariño que al principio será recibida con resquemor, sin confianza. Saber pedir perdón y plantearte este cambio como un reto en el que ganaréis todos.

Hace ya muchos años, una madre me preguntó por mi hijo, que tenía entonces trece años.       

«¿Cómo está David?», me inquirió.

«Muy bien» – le respondí

«¿Te habla?» – me preguntó con ansiedad.

«No» – la respondí sabiendo por donde iba su pregunta- «es adolescente».

«Yo no puedo soportarlo»- dijo.

Imaginé que esa madre estaría rogándole a su hijo que le hablara, mendigándole información. E imaginé a su hijo harto de una madre tan inexperta, con tan poca capacidad para entender cómo funciona la fisiología de un adolescente, llenos de cambios biológicos, psicológicos, de relación con los demás. No somos nosotros los que vamos a interrumpir el momento emocional en el que se encuentran nuestros hijos adolescentes. Ellos van a acudir a nosotros si nos ponemos sinceramente en su situación, si les dejamos su espacio, si no les fatigamos. Somos y seremos su referente siempre y cuando nosotros sepamos serlo.

Muchas de las ideas contenidas en este artículo proceden del libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey y ‘Gestionando adolescentes’ del autor de este artículo.

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.