Cómo hacer para que el divorcio sea menos traumático para un niño

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Cómo hacer para que el divorcio sea menos traumático para un niño

En España, 6 de cada 10 matrimonios acaban en divorcio. Y la separación es uno de los eventos vitales más estresantes por los que puede atravesar una persona.

Requiere un amplio periodo de duelo por la ruptura y necesitaremos tiempo para adaptarnos a los cambios. Si además hay niños por medio, la complejidad puede resultar abrumadora, y los padres nos encontramos perdidos ante cómo abordar este proceso con los niños y que sufran lo menos posible.

Cuando una pareja toma la decisión de separarse, ya lleva un tiempo en conflicto y valorando esta opción, lo que significa que ya han ido asimilando lo que viene por delante. Sin embargo, a los niños los coge de improviso y el shock cuando se lo comunicamos suele ser mayor. Por ello es tan importante cuidar este momento.

¿Cómo se lo decimos para que el divorcio sea menos traumático?

En primer lugar, es recomendable que los padres se hayan puesto previamente de acuerdo en todos los aspectos relativos a este proceso. Es importante buscar un momento adecuado y estar ambos progenitores presentes.

Debemos explicarles de manera clara y sencilla lo que va a suceder, adaptando la información a su edad. También se debe tener una respuesta pensada para responder preguntas como “¿es que ya no os queréis?”, “¿de quién es la culpa de que os separéis?” o “¿dónde voy a vivir?”.

Hacerles ver que ellos no tienen nada que ver con la separación, pues los niños (sobre todo los más pequeños) suelen pensar que la ruptura de sus padres es consecuencia de su mal comportamiento, de sus malas notas, etc. También eludir el secretismo: comentarles que no es algo vergonzoso y que en caso de que quieran hacerlo, pueden comentárselo a sus amigos, seguro que conocen a alguien que ha pasado por algo parecido y en quien poder apoyarse.

Es importante ser honestos, y no dar falsas esperanzas si no las hay. Mostraos disponibles para resolver sus dudas o hablar sobre el tema en cualquier momento y sed afectuosos y pacientes, porque será normal por un tiempo que haya llantos, reproches, malas respuestas o ansiedad en el niño.

La custodia, uno de los mayores motivos de conflicto.

Lo mejor es explicar al niño desde el principio en qué consiste la custodia compartida o exclusiva, si es que ya tenéis claro cual va a ser el régimen que vais a tener. En caso contrario, si estáis en un contencioso y será el juez quien decida, simplemente decidle cómo y donde va a vivir por el momento, y que no es algo definitivo porque aun no está claro. Evitad hablarle de temas de adulto: sobre dinero, juicios etc.

Esto es muy importante: dejarle al margen completamente de los temas legales y económicos. No es una información que un menor deba conocer y no le hace ningún bien.

También es importante transmitirle que la decisión sobre la custodia se ha tomado en su beneficio y para su mayor bienestar, por lo que ambos padres desean que se lleve bien con el otro progenitor y que disfrute de su tiempo juntos. Debe tener claro que no “falla”, ni quiere menos a nadie por desear pasar tiempo con la otra persona. Si el niño tiene claro que sus padres están bien aunque no esté con ellos se le estará quitando una terrible carga de los hombros.

La importancia de la relación entre padres divorciados.

Aunque la relación sentimental se haya roto y se tengan rencores hacia la otra persona, hay que tener claro que siempre se tendrá algo en común: los hijos. Y esta es razón más que suficiente para intentar mantener una relación cordial con la expareja. Por ello es importante no hablar mal, ni hacer burlas sobre el otro progenitor ni sus familiares en presencia del niño. Escuchar críticas o insultos de personas a las que se quiere resulta doloroso para cualquiera y en el niño crea un conflicto de lealtades.

Por otra parte, se debe respetar el estilo educativo del otro progenitor aunque sea distinto del propio. No llamar continuamente por teléfono ni boicotear de ninguna forma las estancias en casa de la otra persona.

Un divorcio conflictivo y mal llevado puede acarrear consecuencias importantes en la salud psicológica y la adaptación de nuestros hijos, por lo que es nuestra responsabilidad actuar de la manera más correcta posible en este sentido. Vale la pena dedicar tiempo a asesorarse, tomar las decisiones sosegadamente, consultar con especialistas si lo consideramos oportuno, y sobre todo, cuidar nuestras emociones y dar tiempo a todo el proceso.

Cuánto mejor estemos nosotros, mejor estarán nuestros hijos.

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Sobre el autor

Úrsula Perona
Úrsula Perona
Psicóloga infantil y divulgadora, especializada en psicología clínica. Desarrolla su actividad profesional en Alicante. Especialmente interesada en la relación entre parentalidad y bienestar infantil, pone el énfasis de su trabajo, además de la intervención con los niños, en el trabajo de apoyo a madres y padres para mejorar la experiencia de la crianza.