Cómo evitar sobreproteger a nuestros hijos para educar niños capaces y felices

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“Es bueno que nuestros hijos sepan que no somos perfectos” (Carles Capdevila)
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Cómo evitar sobreproteger a nuestros hijos para educar niños capaces y felices

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Ya nos lo dijo Eva Millet en una ponencia, la hiperpaternidad o la sobreprotección de los padres es una tendencia cada vez más extendida en la sociedad. Tal como afirmaba la periodista, “se nos ha hecho creer hoy en día que para ser buenos padres tenemos que resolver por sistema los problemas de los hijos. Con la mejor intención, al hacer las cosa por sistema por ellos les estamos diciendo que no pueden”. En este post, de la mano de los expertos de nuestra plataforma, analizamos qué es la sobreprotección, por qué se produce, qué efectos tiene en nuestros hijos y cómo podemos nadar contracorriente para educar en la autonomía, la confianza y la responsabilidad.

¿Qué es sobreproteger?

Tal como lo expresa María Jesús Álava Reyes en uno de los vídeos de nuestra plataforma, «sobreproteger es tratar a losnniños como si fueran mucho más pequeños de lo que son. Los padres hacen las cosas que ellos ya podrían hacer».

Analicemos los supuestos del test que acabas de realizar:

  • Nuestros hijos e hijas son perfectamente capaces de saber qué deberes, exámenes y trabajos escolares deben hacer. Y deberían poder realizarlos de manera autónoma. Si no fuera así y ayudamos a nuestros hijos o incluso les corregimos los errores, las profesoras y profesores perderían la oportunidad de saber si nuestros hijos han entendido la lección, si tiene que reforzar algún tema…etc.
  • Nuestros hijos e hijas son perfectamente capaces de jugar, encontrar diversión, imaginar juegos y relacionarse con otros niños, tal vez con una pequeña ayuda para romper el hielo. Convertirnos, como dice Catherine L’Ecuyer, en constantes animadores infantiles es sobrepasar tal vez nuestro papel y dejar a nuestros hijos sin la oportunidad de pensar por sí mismos y desarrollar su creatividad, porque ya nos dijo Álvaro Bilbao que «el aburrimiento es la madre de la creatividad».
  • Nuestros hijos e hijas pueden, con nuestra ayuda, reflexionar para buscar una solución a un conflicto que tuvieron con un amigo. Cuando nos están contando un problema, lo que más necesitan no es que les rescatemos con urgencia y les dictemos qué deben hacer, sino que los escuchemos y reflexionemos juntos qué puede hacer ante esta situación.
  • Nuestros hijos e hijas, a partir de  dos años de edad, pueden aprender a vestirse solitos, pues ya dominan bastante la motricidad fina. Evidentemente, les llevará tiempo y cometerán errores, pero si calculamos bien el tiempo que se necesita podremos fomentar su autonomía y su sensación de logro.
  • Nuestros hijos e hijas no necesitan que les demos todos los bienes materiales que piden, menos aún si es llorando. Nuestros hijos e hijas necesitan, eso sí, nuestra atención, nuestro cariño y nuestro tiempo y necesitan que les enseñemos a gestionar su mundo emocional de forma positiva.
  • Nuestros hijos e hijas son perfectamente capaces de llevar su mochila cuando salen del colegio. De hecho, ellos pueden salir del colegio cansados, pero nosotros también. Negar nuestras necesidades como padres o subordinarlas siempre a las de nuestros hijos es otra manera de sobreproteger.

¿Por qué caemos en la tendencia a sobreproteger?

Hay varias razones que explican por qué padres y madres de hoy en día tendemos a sobreproteger, y muchas tienen que ver con el contexto social en el que educamos.

  1. Tenemos miedo a que cometan errores o a que sufran o porque pensamos que no están tan bien preparados. La conocida psicóloga María Jesús Álava lo expresa así en nuestra plataforma.
  2. En un mundo obsesionado por la perfección, el error es vivido como un fracaso. Ya nos dice Noelia López-Cheda que «“cuando tú fallas, en esta sociedad tan hipercompetitiva se cree que eres un fracasado y no queremos que nuestros hijos sean fracasados”.
  3. En estas vidas tan estresantes que vivimos, pasamos seguramente menos tiempo del que nos gustaría con nuestros hijos. Nos dice María Jesús Álava que «la realidad de hoy en día es complicada, los padres sienten que les dedican poco tiempo a sus niños, llegan cansados, con muchas prisas, apenas tienen paciencia».  Y esto nos lleva a sentirnos culpables, una culpa que tratamos de compensar resolviendo sus problemas, haciéndoles la vida mucho más fácil y colmándolos de regalos y cosas materiales.
  4. También por nuestras vidas tan estresantes, no nos queda tiempo para dejar que nuestros hijos aprendan de manera autónoma y a su ritmo. Ya nos lo dijo Alberto Soler en una de sus ponencias: «En el momento en el que ellos empiezan a pedirnos ser más autónomos, quizá a nosotros ya no nos viene tan bien. Queremos rapidez, pulcritud, cosas para las que ahora no están preparados”.
  5. También apunta María Jesús Álava que en realidad «no nos han enseñado a hacerlo bien», a educar a hijos autónomos, capaces y responsables. Y, quizá por hacerlo de una manera diferente a nuestros padres o abuelos, que vivían en el momento del autoritarismo, «nos hemos ido al otro extremo». Eva Millet resumía ese cambio de estilo educativo de una manera muy ilustrativa: «Hemos pasado del niño mueble al niño altar, del culto a los ancestros al culto al descendiente. El niño más que nunca es el rey de la casa, sabe que se le da todo. Y los padres están supeditados a los deseos del niño”.

¿Qué efectos tiene en nuestros hijos el hecho de sobreprotegerlos?

Como decía Eva Millet, el mensaje principal que reciben nuestros hijos cuando les sobreprotegemos es que ellos no pueden. Los efectos que tiene la sobreprotección en nuestros hijos y en nuestra vida familiar son, principalmente estos:

  1. La sobreprotección puede matar la valentía y las ganas de afrontar retos de nuestros hijos. Lo aprendemos viajando al cerebro de la mano de Álvaro Bilbao:
  2. La sobreprotección provoca que nuestros hijos crezcan menos fuertes y menos sanos. Félix Muñoz lo explica con una metáfora muy elocuente, el llamado estrés hídrico:
  3. La sobreprotección hace que nuestros hijos sean menos felices, pues, estamos con Silvia Álava, “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad, no a tener cosas”.  Y si sobreprotegemos a nuestros hijos les estamos impidiendo sentirse capaces. Como nos decía Heike Freire, «sin autonomía no hay autoestima. Si no fomentamos que los hijos hagan las cosas por sí mismos, no se sentirán capaces y no se valorarán».
  4. La sobreprotección impide a nuestros hijos aprender, porque no les dejamos cometer errores. «Si no se prueba y se falla no se aprende», nos dice Helena López-Casares en nuestra plataforma. Noelia López-Cheda lamenta que “nos estamos olvidando de que cuando nuestros hijos prueban y fallan, aprenden. Y cuando prueban  y aciertan se llevan un chute de autoestima”.
  5. Los padres que sobreprotegen a sus hijos no disfrutan, están todo el tiempo en tensión y, tal como dice Eva Millet, “la hiperpaternidad perjudica seriamente el bienestar familiar”.  Helena López-Casares lo describe bien en este vídeo de nuestra plataforma:
  6. La sobreprotección fomenta que nuestros hijos no se responsabilicen de sus actos y no sean protagonistas de su propia vida, porque siempre le estamos sacando las castañas del fuego.

Claves para evitar sobreproteger a nuestros hijos

¿Quieres dejar de sobreproteger a tus hijos? Aquí te ofrecemos algunas claves para empezar:

  1. Entender que, por mucho que nos lo traten de vender, la perfección no existe y nuestros hijos no necesitan ser perfectos para ser felices.
  2. Ver el error y los problemas como oportunidades de aprendizaje. Si les resolvemos los problemas, si corregimos sus errores o hacemos deprisa los deberes para evitarles un conflicto con el profesor no aprenderán a rectificar o a reflexionar sobre sus actos. Podemos fomentar que piensen por sí mismos, que reflexionen sobre las consecuencias de sus actos y que piensen soluciones a sus problemas. En definitiva, si les resolvemos los problemas, nosotros nos convertiremos en su mayor problema.
  3. Dejar que tomen decisiones y  vivan las consecuencias de sus actos. «Para responsabilizar a nuestros hijos e hijas, es necesario que tomen decisiones, y para que tomen decisiones, debemos aprovechar las innumerables situaciones cotidianas que tenemos para estructurar la realidad, es decir, concretar alternativas y consecuencias», nos dice Antonio Ortuño
  4. Confiar en su capacidad. Tus hijos han demostrado su capacidad para andar cuando tocaba, dejar el chupete o el pañal cuando tocaba, hablar cuando estaba preparado… Nuestros hijos pueden y quieren aprender y progresar.
  5. Recordar que los niños son felices al superar retos, aprender y ser autónomos. Seguro que si recuerdas tu infancia redescubrirás que tu felicidad venía de la idea de sentirte capaz y autónomo, además de querido y escuchado, y no de tener miles de regalos o a tus padres dictándote la solución a uno de tus problemas.
  6. Empezar a conquistar su autonomía poco a poco. Hay muchos gestos diarios que podemos fomentar: que a partir de ahora lleven su mochila, que colaboren en recoger el desayuno, que piensen cómo solucionar sus conflictos en el parque o el colegio…

En nuestra plataforma de vídeos y cursos, encontrarás mucho contenidos a cerca de la sobreprotección elaborados por los expertos anteriormente citados. 

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Sobre el autor

Gestionando Hijos
Gestionando Hijos
Gestionando hijos es un proyecto cuyo objetivo es colaborar con madres y padres en su labor educativa. Uno de los pilares fundamentales de una buena sociedad es apoyar la tarea de las madres y padres que lideran los hogares y la educación de sus hijos. Por eso, queremos acompañarles en este apasionante viaje educativo, aportando ideas, reflexiones y estrategias que les ayuden a conseguir ese objetivo, que entendemos que es el de todos. Esperamos que también el tuyo :)