¿Cómo cuidar la familia? Nuestros expertos responden

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¿Cómo cuidar la familia? Nuestros expertos responden

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Reflexionamos de manos de nuestros expertos sobre qué es una familia, qué retos tiene por delante y cómo podemos cuidarnos en familia y crear un buen equipo. Cuidar el clima familiar, fomentar que todos se sientan parte e implicados, expresar emociones en familia, gestionar bien los conflictos y reivindicar más tiempo y recursos para tener tiempo para disfrutar en familia y en comunidad son algunas de las pistas que nos ofrecen.

Antonio Ortuño: “Una familia es como un campamento base en la montaña”

Para el experto de Familias Inteligentes, “una familia es como un campamento base en la montaña. Si aporta seguridad, si transmite apoyo, respeto y confianza, favorece la conducta de exploración de lo que hay alrededor, alimentando la motivación para el encuentro con la realidad. Los niños y niñas necesitan de un buen campamento base para crecer, para madurar, para desarrollarse rodeado de felicidad y responsabilidad, para salir a descubrir el mundo, ese mundo que va a ser muy diferente, que está siendo diferente, al que los padres y madres conocemos”.

Cuáles son los retos de la familia?: “Preparar a los hijos e hijas para subir a la montaña gestionando de forma inteligente los riesgos; buscar apoyos y huir de la autosuficiencia, dando la bienvenida a la corresponsabilidad educativa; respetar el ritmo de crecimiento (de subida a la montaña) de cada hijo e hija; entrenar un repertorio de habilidades que les ayuden a adaptarse y afrontar los cambios e incertidumbres que inevitablemente van a aparecer en su travesía; mantener el campamento base en buen estado, para ofertar seguridad y estabilidad a nuestros hijos e hijas…

La parentalidad positiva en la familia debe cumplir dos grandes funciones: por un lado el apoyo (cuidado, afecto, protección, amor, disponibilidad) y por otro el control (autoridad empática, establecimiento de límites, fomento de la autonomía)”.

 

María Soto: “Nuestros hijos necesitan sentir que contribuyen a la familia”

La fundadora de Educa Bonito suele decir que “la paz en el mundo comienza con la paz en las familias” y propone, como el mayor reto de las familias, “sustituir las luchas de poder en la familia por colaboración desde el respeto y la confianza”.  Y es que “nuestros hijos no necesitan que les enseñemos a obedecer, necesitan sentir que se les tiene en cuenta para contribuir a la familia, enseñarles a colaborar para crecer juntos. Es necesario sembrar las semillas de la confianza en la familia, el respeto mutuo y la pertenencia y así guiarles para que tomen buenas decisiones”

 

Raquel de Diego: El objetivo es que todos se sientan parte integrante de la familia”

La fundadora de Conciliafam  ve la familia como “un facilitador de intercambio y apoyo entre sus miembros. El objetivo es que todos y cada uno se sientan parte integrante de esa familia, alcanzando el sentimiento de seguridad (el ser humano, cuando crea una familia, necesita sentirse protegido por su clan), de pertenencia (sentir de formas parte, que eres tomado en cuenta y reconocido por tu familia) y de equilibrio (por ejemplo entre dar y recibir afecto)”.

 

Alberto Soler: “La familia cada vez está más sola en su labor educativa”

Alberto SolerEl conocido psicólogo lamenta que en el contexto actual “la familia cada vez está más sola en su labor educativa. Y ello tiene que ver con el momento histórico en el que nos ha tocado vivir. Conciliar la vida familiar con las necesidades económicas y laborales es cada vez más complicado. Los padres cada vez disfrutan de menos tiempo con sus hijos; nos conformamos con el argumento de las “horas de calidad” que pasamos con ellos, pero es un falso consuelo. Nuestros hijos necesitan ambas cosas: muchas horas, y de mucha calidad. Y la configuración social en estos momentos no lo permite”.

 

Eva Bach: “Cuando los padres estamos bien, los hijos están bien”

En una ponencia en la que reflexionó sobre los papeles que cada uno tenemos en nuestra familia, la pedagoga subrayó que “solamente desde el lugar biológico, jerárquico, natural y emocional que nos corresponde como padres y madres tenemos la fuerza y la luz que necesitamos para educar, para ayudarlos a crecer sanamente y ser un buen referente para ellos”. Entonces, ¿cuál es la función de padres y madres?Eva cree que “nuestra función es proteger, que significa ofrecer a nuestros hijos orientación, ayuda, apoyo, recursos, para que aprendan a resolver sus problemas por sí mismos”. Esto es muy diferente de sobreproteger, que supone “que les resolvamos nosotros todos los problemas, hacer nosotros lo que les corresponde hacer y evitarles cualquier tropiezo, dificultad natural e inherente a la vida y al crecimiento”.

Para estar en el lugar de padres, “es crucial reorganizar nuestro mundo emocionalDebemos evitar proyectar todas nuestras emociones no resueltas de nuestro pasado en nuestros hijos”. Porque hay que tener en cuenta que “cuando los padres estamos bien, los hijos están bien. Por eso tenemos que cuidar nuestro propio mundo afectivo, emocional, personal, y nutrirlo”

Mar Romera: “Mis hijos tienen que ver que no soy insensible porque tengo prisa”

La maestra Mar Romera escribió el libro La familia, la primera escuela de emociones  y por eso afirma que “la educación emocional no se basa en discursos, sino en los comportamientos emocionales recurrentes vividos en el seno de la familia, es decir, lo que tú haces como mamá cuando tú te enfadas, la intensidad con la que te enfadas, lo que haces cuando tú lloras, cómo lloras, cómo sientes el miedo”.

Cuando se le pregunta cuáles son los mayores retos de la familia, habla del tiempo y de la sobreprotección: “Necesitamos tiempo para pasear, para observar la naturaleza, tiempo para llorar y estas lágrimas tienen que ser en familia. Mis hijos tienen que ver que no soy insensible porque tengo prisa”. Y sobre la sobreprotección afirma que “cuanto más sobreprotegemos, más “inútiles” hacemos a nuestros hijos, entrecomillo con mucho cariño. Se trata de una inutilidad hacia la vida, hacia el enfrentarte a situaciones”.

Gregorio Luri: “No está mal ser familias humanas y por lo tanto imperfectas”

El pedagogo y filósofo es un gran defensor de las familias normales, humanas e imperfectas. ¿Y qu es una familia normal? “Es aquella capaz de gestionar sus neurosis cotidianas sin excesivas gesticulaciones”, señala.

Luri se muestra muy interesado por datos de los informes PISA: “En el último informe PISA se preguntaban cuáles son los elementos de la vida familiar que tienen una repercusión más directa en los conocimientos de los hijos en Ciencias. Yo habría respondido el número de libros científicos que hay en casa, el vocabulario científico de los padres, si van a museos… Pero el dato que consideran esencial es hacer una comida diaria todos juntos alrededor de una mesa. A mí me da la sensación de que tenemos desde hace años un invitado en la mesa que se dedica a consumir todo el espacio de la conversación, que es la televisión”. Así que una cena juntos y sin televisión parece una buena forma de cuidar nuestra vida familiar.

Cristina Gutiérrez Lestón: “La familia es el mejor equipo que uno puede tener”

Para conseguir ser un equipo en la familia, esta educadora apuesta por gestionar de manera positiva los conflictos, que implica que ” los miembros del grupo tienen la certeza y la confianza de que cada uno pondrá todo de sí para solucionarlo. Y no hay  miedo al conflicto, sino seguridad y valentía de saber que juntos podréis resolverlo, mejor o peor, pero lo haréis.  Gestionar bien los conflictos en casa da mucha seguridad y genera una potente confianza entre los padres e hijos, y los une como si fuera un nudo apretado difícil de deshacer. Conseguirlo habitualmente es estar próximo a convertirse en el mejor equipo que uno pueda tener: su familia”.

Heike Freire: “La sociedad tiene que dar a las familias tiempo para estar juntos, para poder convivir y disfrutar, espacios comunes”

Heike en Gestionando Hijos. Saber más para educar mejorLa experta en innovación educativa y autora del blog  Educar en verde considera que nuestros hijos necesitan un ambiente saludable para crecer. Es “un ambiente donde hay mucho contacto físico, emocional con la familia de base, donde esa familia está muy apoyada por una comunidad, donde no hay estrés, hay mucha tranquilidad, donde a los niños y a las niñas se les permite crecer a su propio ritmo y desarrollarse en contacto con la naturaleza, con su propia naturaleza y su entorno natural”. En todas sus intervenciones, se muestra reacia a dar consejos y afirma que “el respeto a las familias es muy importante y les damos consejos cuando no deberíamos. Si tienen la suficiente información y un asesoramiento correcto, pueden ellos mismos decidir”.

Para generar ese ambiente saludable para crecer, para hacerlo posible, “la sociedad tiene que dar a las familias tiempo para estar juntos, para poder convivir y disfrutar, espacios comunes, porque con la tecnología ahora es muy común que cada miembro de la familia esté enchufado a una pantalla y no haya conversación, ni tiempo para disfrutar al aire libre. Vivimos en una sociedad donde la única función de la persona que está valorada es la productiva, la profesional, y sin embargo un ser humano es muchas otras cosas. Más importante que la producción es la reproducción de la especie y la creación de una sociedad con futuro y de futuro, y para eso la prioridad es la infancia y la familia, y la comunidad en torno a ellas”.

Pepa Horno: “Las familias deben encontrar tiempos propios para cultivar su identidad y su fortaleza emocional”

La consultora de infancia, autora de Educando la alegría considera que “las familias educan hoy en día con mayor consciencia y sensibilidad. Nadie cuestiona ya la importancia del vínculo afectivo, de la comunicación e intimidad en las familias y de la importancia de la presencia de los adultos en la vida de los niños y niñas para poder guiarlos y protegerlos”. Para Pepa, “los grandes desafíos son el ajuste emocional con los niños y niñas, el respeto a sus tiempos y la cobertura institucional a las familias para que puedan hacerlo”. Esta cobertura pasa por dar respuesta a retos que por ahora no se están abordando lo suficiente como “el permiso de maternidad y paternidad, las políticas de conciliación laboral y familiar, o la situación de las familias en riesgo de exclusión social”.

A nivel educativo, la experta subraya que “el equilibro entre la sobreprotección y el autoritarismo sigue siendo también un reto para las familias, así como la promoción de una igualdad real en la crianza de los niños y niñas”. Para cuidarse, resalta Pepa, “las familias deben encontrar tiempos propios para cultivar su identidad y su fortaleza emocional”.

Bei M. Muñoz: “El el mayor reto de los padres es conciliar las necesidades de todos los miembros de la familia”.

Por su experiencia en talleres con familias, la autora del blog Tigriteando subraya que “el principal reto es el tiempo, la prisa. No tenemos tiempo, es un ritmo de vida frenético el que llevamos, es prácticamente imposible dedicarnos a observar, simplemente observar, lo que hacen nuestros hijos, muchas veces no tienen si quiera tiempo de aburrirse y organizar su tiempo”. Y es que estos horarios rígidos, repletos de actividades,chocan con las necesidades de los niños, que realmente son bastante parecidos al primer Homo Sapiens que pisó la Tierra y que vivía en total armonía con la naturaleza, los horarios rígidos van en contra de la naturaleza, y cuando luchas contra ella siempre tienes las de perder”. Por eso, afirma, “el mayor reto de los padres, al menos para nosotros, es buscar el equilibrio, conciliar las necesidades de todos los miembros de la familia”.

Alba Alonso: “Yo quiero que mi hijo y mi hija tengan el futuro que ellos elijan, que nadie se lo elija”

Alba Alonso CursoComo la familia es una correa de transmisión de valores, tal vez haya algunos valores culturales que merece la pena revisar. Esto es lo que hace Alba Alonso, de RealKiddys, que nos comenta que los estereotipos de género, simbolizados por mochilas rosas para niñas y azules para niños, “ponen a nuestros hijos y nuestras hijas en  mundos diferentes con diferentes futuros. Yo quiero que mi hijo y mi hija tengan el futuro que ellos elijan, que nadie se lo elija. Yo quiero una mochila sin etiquetas donde cada niño y niña pueda escoger qué es lo que quiere llevar dentro”. Alba anima a las familias a que “reflexionéis sobre esa mochila que quizás carguen vuestros hijos e hijas, desaprender muchas cosas y llenar la mochila de felicidad, de amor y de respeto, porque cuando a un niño o una niña le permites ser su propio yo le estás

diciendo que lo amas con locura. Así que eduquemos sin etiquetas”.

Begoña Ibarrola: “Tu pasado no determina tu futuro”

Begoña Ibarrola nos habla de emociones.

En línea con entender que la familia puede haber transmitido valores o patrones no deseados, habla la experta del tema de las heridas emocionales no curadas, que están presentes en “casi todas las familias”.  Confiesa que “como terapeuta he visto muchos niños con heridas en el corazón, pero esas heridas venían de padres, madres, tíos o abuelos y no habían sanado”. Pero Begoña quiere que tengamos claro que “tu pasado no determina tu futuro”. Aunque no podamos cambiar el pasado, “cuando tomamos conciencia de alguna herida emocional o trauma o de alguna mala educación emocional que hemos recibido (como “los niños no lloran”, “las mujeres no gritan” o cuando no nos dejaban enfadarnos porque nuestros padres no sabían cómo gestionar emociones) podemos cortar los hilos”. Begoña nos pide que “no traslademos a nuestros hijos esa problemática”.

Catherine L’Écuyer: “Nuestros hijos prestarán atención si nosotros somos capaces de prestarles atención a ellos”.

Nos preocupa mucho en la actualidad que nuestros hijos sean capaces de prestar atención. Y en esto, como en otras cosas, la familia puede ser un modelo. Por eso, Catherine L’Écuyer, autora del best seller Educar en el asombro, afirma que  “nuestros hijos prestarán atención si nosotros somos capaces de prestarles atención a ellos. Hoy mismo miremos a cada uno de nuestros hijos con esa mirada atenta, esa mirada como decía Simone Weil, “en la que el alma se vacía de contenido propio para recibir al ser al que está mirando tal cual es, en toda su verdad. Solo es capaz de ello quien es capaz de atención”.

 

 

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Sobre el autor

Gestionando Hijos
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Gestionando hijos es un proyecto cuyo objetivo es colaborar con madres y padres en su labor educativa. Uno de los pilares fundamentales de una buena sociedad es apoyar la tarea de las madres y padres que lideran los hogares y la educación de sus hijos. Por eso, queremos acompañarles en este apasionante viaje educativo, aportando ideas, reflexiones y estrategias que les ayuden a conseguir ese objetivo, que entendemos que es el de todos. Esperamos que también el tuyo :)

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