Recursos para ayudar a nuestros hijos en su proceso de aprendizaje, por José Ramón Gamo

Carta abierta a todos los niños y hombres con motivo del 25N
Casi el 80% de los docentes españoles no se sienten suficientemente preparados para combatir el bullying

Recursos para ayudar a nuestros hijos en su proceso de aprendizaje, por José Ramón Gamo

Muchas madres y padres se preguntan qué pueden hacer para ayudar a sus hijos en las tareas escolares, preocupación que se vuelve incluso mayor cuando estos niños y niñas tienen alguna dificultad del aprendizaje. Sobre esto nos habló el neuropsicólogo José Ramón Gamo en nuestro último webinar (seminario online) y nos ofreció recursos básicos para ayudarles día a día en casa.

No obstante, estos recursos no solo podemos aplicarnos con nuestros hijos si tienen dificultades de aprendizaje, también si no los tienen, pues son útiles para poner en práctica con cualquier niño o niña al que queramos echar una mano en su proceso de aprendizaje.

Ayudar a nuestros hijos e hijas con sus tareas escolares

Lo primero que quiso remarcar José Ramón Gamo es que, en el proceso de transmisión de información, suelen leer la lección, estudiar, subrayar, nosotros les explicamos… Sin embargo, “dar una explicación oral es una de las herramientas metodológicas menos eficaces”, apunta José Ramón Gamo, quien afirma que esto tiene una explicación muy sencilla: “Si yo te explico algo, de lo cual tú tienes un bajo nivel de conocimiento y además desconoces mucho del vocabulario que estoy usando, la probabilidad de que no me entiendas o me entiendas poco es muy alta”. Si, además de la explicación oral, les decimos que lean esto en el libro de texto, estamos cometiendo el mismo error, porque siguen sin tener el suficiente conocimiento sobre el tema como para entenderlo.

¿Y esto qué va a provocar? “Pues que, si el niño no es capaz de entender, va a acabar memorizando”, nos cuenta José Ramón, “haciendo uso de una memoria que se llama la memoria no significativa”. Para detectar si nuestros hijos están haciendo uso de este tipo de memoria, podemos:

  • Cuando estamos preguntándole y le cambiamos el orden de las preguntas, responde: “No, así no me preguntes, pregúntamelo en orden”. Si esto ocurre, nuestro hijo está usando la memoria no razonada y, por lo tanto, no está entendiendo lo que está estudiando.
  • Hacerle una pregunta deductiva o inferencial. José Ramón Gamo nos pone un ejemplo: “Si el niño ha leído que los papúes del norte de Australia van desnudos y la pregunta que se le hace al respecto es: ¿Cuál es el clima del norte de Australia?”. Esto es una pregunta inferencial: a partir de unos datos que se le dan, el niño es capaz de deducir la respuesta. Si nuestros hijos no son capaces de responder a esta pregunta, también es un indicador de que no han entendido lo que han leído, sino que están memorizando sin razonar.
  • Lo mismo ocurre cuando el niño o niña cree que ya se ha aprendido algo y de repente se le olvida una palabra y es incapaz de responder con sus propias palabras.

Por lo tanto, con las explicaciones verbales o mandándolos a leer la información de los libros de texto, “la probabilidad de que no entiendan bien y acaben memorizando es muy alta”.

¿Qué hacer para fomentar el uso del razonamiento y que no memoricen sin más?

José Ramón Gamo nos recuerda el proverbio que pronunció Confucio:

“Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí.”.

Si en la fase de transmisión de información utilizamos recursos audiovisuales, “estamos aportándole un continente al contenido”, y esto “aumenta significativamente los niveles de comprensión y entendimiento de la información”, afirma el neuropsicólogo. Para aplicar este consejo, José Ramón nos recomienda diversas aplicaciones que se pueden descargar en los dispositivos tecnológicos y que tienen utilidades similares a las pizarras digitales, por ejemplo, la app “show me”.

Este truco es muy útil para ayudar a nuestros hijos e hijas a que entiendan, reflexionen y aprendan determinados conocimientos, pero aún es más eficaz en niños que tienen alguna dificultad del aprendizaje.

Además, también es muy importante que en este proceso de preparación de material para la compresión del temario involucremos a nuestros hijos. De esta manera, estaremos ofreciendo a nuestros hijos dinámicas activas para el aprendizaje, “el niño pasa de sujeto pasivo a sujeto activo de este proceso”, explica José Ramón.

La importancia de los ciclos de atención

José Ramón Gamo nos explica que los niños con hiperactividad y déficit de atención “tienen los ciclos de atención muy cortos”. En esto, José Ramón establece una diferenciación: “Una cosa es atender y otra es concentrarse, estos niños no van a tener problema con la atención siempre y cuando algo les llame esa atención, les cause sorpresa, curiosidad, placer, diversión…”. El problema surge porque casi todos los contenidos de aprendizaje relacionados con lo escolar “no son cosas que les capten la atención, por tanto, van a estar obligados a concentrarse, a focalizar la atención en un sitio y no distraerse”. Aquí es donde podemos encontrar problemas.

Para ayudarles en esto, lo primero que tenemos que saber es que “los tiempos de atención eficaces en niños menores de 12 años no superan los 5-6 minutos, aproximadamente. Por lo tanto, las tareas que requieran concentración que ocupen un tiempo máximo de 5-6 minutos”. Además, “entre tarea y tarea tendremos que hacer un descanso de alrededor de un minuto para que levanten su ciclo de atención”. En estos descansos, José Ramón nos recomienda realizar actividades de carácter aeróbico, como por ejemplo, que den toques con una pelota de gomaespuma y calculamos en ese minuto a ver cuántos toques puede dar sin que caiga al suelo.

Estas son solo algunas claves que nos dio José Ramón Gamo en el webinar que impartió en directo la semana pasada. ¡Pero tan solo unas pocas! Si queréis enteraros bien de todo y ampliar vuestros conocimientos al respecto, no os perdáis su intervención completa. Aquí os la dejamos. ¡Que la disfrutéis!

Spread the love

Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política principalmente porque me apasiona escribir, siento la necesidad de hacer llegar a la gente temas que considero importantes y no consigo estar callada ni cuando duermo. Y además, creo firmemente que el periodismo es educación y la educación es política, por eso entiendo estos tres ámbitos como piezas clave que deben ir entrelazadas para conseguir, entre todos, la mejora de nuestra sociedad.