7 ideas de maestros para hacer un buen equipo educativo en este tiempo excepcional

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7 ideas de maestros para hacer un buen equipo educativo en este tiempo excepcional

No sé si, como dicen algunos, vamos a salir de esta época renovados, siendo personas más generosas, humildes, conscientes de nuestra vulnerabilidad. De lo que sí estoy convencido es que la relación entre la escuela y las familias cambiará, y a mejor. Estamos teniendo una oportunidad única para valorar el trabajo de los maestros, de reconocer la importancia de trabajar en equipo, de sentirnos más cerca de la educación. Hemos preguntado a profesoras y profesores sobre algunas recomendaciones en esta época de confinamiento, y sin escuelas presenciales, de la que todavía nos queda un tiempo por vivir.  

Aquí compartimos siete claves:

1. Cooperar, colaborar y “disfrutar del sol”

Francesc Nogales, maestro de primaria del colegio San Enrique, señala que “como docente, siempre he defendido el trabajo cooperativo y colaborativo”. “Cooperar implica repartir funciones, responsabilidades, y apoyarnos mutuamente en base a la comunicación eficaz. Hoy muchas familias se sienten abandonadas, y tenemos huérfanos educativos que la escuela ha dejado en su camino. A muchos padres os hemos dado unas tijeras de podar, os enviamos mails sobre cómo cuidar un jardín, y os pedimos que vuestras plantas florezcan bonitas. Para colmo, os pedimos fotos y evidencias de brotes verdes”.

“Lo primero: tranquilos, no sois jardineros, y un buen jardinero sabe que si las raíces son fuertes, si desde la escuela hemos preparado el terreno, abonado los campos, y tenemos una tierra rica en nutrientes, no pasa nada porque unos meses disfrutemos del sol. Un sol que consiste en jugar con la familia, recuperar las risas, compartir juegos que los padres hacíamos en nuestra infancia, leer juntos, cocinar, bailar, y también equivocarnos juntos y enseñarles a aceptar el error”.

2. Adaptarnos y reinventarnos juntos, padres y maestros, creando nuevas herramientas y tácticas educativas

El profesor de Geografía e Historia del Colegio Las Rosas de Madrid, Daniel García, apunta que “el día a día de profesores y padres ha cambiado en estos últimos meses por completo. Si volvemos la vista atrás, se nos antojaba imposible creer en una educación estudiantil a distancia, sin barreras físicas, sin pizarras, sin tizas, sin pupitres y, sobre todo, sin una figura presente físicamente, la del profesor.

Por eso, ante esta situación, nos toca adaptarnos y reinventarnos, tanto a padres como profesores, para normalizar ante los hijos y alumnos una realidad completamente distinta a la que conocíamos. Es por eso que, entre padres y docentes, tenemos que crear unas nuevas herramientas y tácticas con las que poder seguir guiando a los alumnos en esta travesía por el desierto. Es nuestro papel, el de guiarles en este nuevo contexto”.

3. La familia referente educativo y emocional. Un momento único para que los profesores descubran el potencial de sus alumnos. Practicar el CARPE DIEM

Fernanda García, maestra de primaria, psicopedagoga y fundadora de MIAC (Maestros Innovadores, Alumnos Competentes), considera que este momento es propicio para que la familia se muestre más que nunca como modelo/referente educativo y emocional. “Me he encontrado histeria en las casas ante las clases on-line, niños y adolescentes presionados en casa ante la tarea escolar”.

Asimismo, considera crítica la comunicación positiva y de diálogo. Nuestras niñas y niños necesitan hablar,  expresarse, preguntar,  incluso cuestionarse algunas cosas que suceden en su entorno; y, debemos escuchar, responder con serenidad y trasmitir normalidad.

CARPE DIEM. Hay que aprovechar el momento de parón kinestésico y cerebral que nos ha brindado el «bicho» (así lo llaman nuestros niños) para aprovechar y estrujar al máximo el confinamiento en casa, para conocer a los seres queridos más cercanos y para conocerse más a uno mismo. Como maestra, como profesor/a, es un momento único para descubrir las enormes potencialidades de nuestro alumnado no sólo a nivel académico, sino personal.

Daniel García abunda en la idea de reforzar la comunicación: “Padres y profesores tenemos que trabajar unidos en la sombra, comunicándonos entre nosotros para que los alumnos sean capaces de hacer y de resolver. En el momento en el que esta balanza se desequilibra, perdemos al alumno. Por eso, creo que los padres deben tener la confianza suficiente como para contar y hacer saber al profesor cualquier problema personal o no personal que pueda interferir en la acción tutorial. Para ello, las tutorías con los padres se antojan importantísimas, más aún en estos momentos”.

4. Contarnos sentimientos, anécdotas. Aprovechar para reconocerles en equipo.

Roberto Busquiel, profesor y coordinador de Innovación Pedagógica del Colegio Padre Dehon, fundador de MIAC, da una gran importancia a intensificar la comunicación: “Si antes era importante mantener el contacto y la cercanía con las familias, generando espacios de escucha, de encuentro, de apoyo… ahora creo que todavía lo es más. Por eso una de las prioridades que pedí a las familias de mis alumnos, y que sugiero a otras familias, es no perder esa comunicación fluida, no dejar de escribirnos para contarnos cómo están sus hijos, cómo se sienten, anécdotas que nos quieran contar, ayuda que necesiten o simplemente para agradecer el esfuerzo que todos estamos haciendo… esto es muy importante, para que ese trabajo en equipo que tanto está costando pero que lo estamos consiguiendo, ahora por la situación que estamos viviendo no se pierda. Valoro mucho las familias que me escriben de forma diaria, o me envían audios de sus hijos o alguna foto o vídeo colaborando en tareas de casa. Toda esta información, reconocimiento, comunicación y confianza, un docente lo agradece mucho”.

5. Sacar provecho de la situación para que ganen en autonomía y responsabilidad. Juntos podemos enseñarles nuevas cosas a nuestros hijos y alumnos

Carmen Flores, profesora de secundaria del Colegio Santa María del Pilar, señala que educar para que sean autónomos es el primer objetivo educativo en su lista: “Desde pequeñísimos. Para que tanto en lo presencial como en lo remoto se pueda trabajar con soltura”.

“Invito a todas las familias a contextualizar el trabajo curricular en medio del reto sanitario y social que estamos viviendo. Con esto quiero decir que debemos darle importancia al trabajo académico, pero sin olvidarnos del estado emocional y de las necesidades físicas (movimiento, descanso, juego, etc.) de los más pequeños”, nos dice Diego Téllez, maestro de educación primaria en el CEIP Nou San Blas y especialista en innovación educativa.

Considera que parece sensato dedicar entre 5 y 10 horas semanales a actividades exclusivamente académicas. Esto implica entre 1 y 2 horas al día, dependiendo de la edad de cada niño o niña. “Un objetivo claro que podemos sacar de esta situación es que los alumnos ganen en autonomía y responsabilidad. Es necesaria una comunicación constante y fluida. Las indicaciones y el feedback continuo que pueda proporcionar el docente será tan relevante como la información que alumnos y familiares puedan ir compartiendo con los profesionales de la educación que trabajan con sus hijos”, explica el profesor.

Diego Téllez nos hace una propuesta: “Invito a los padres a que pidan a sus hijos que les enseñen a hacer algo. Hacer de maestro y enseñar a otra persona es muy poderoso, ayuda a los niños a recuperar y a afianzar conceptos. Bien planteado, es una estrategia muy positiva que potencia tanto el aprendizaje como la autoestima de nuestros hijos”.

6. Hacer un uso responsable e inteligente de la tecnología, convirtiéndonos en participantes activos

Puede resultar perjudicial que las tecnologías, las pantallas, nos dominen a nosotros y no sea al a revés. Carmen Flores nos envía este pensamiento: “Ahora sí ha llegado el momento de que se eduque con responsabilidad en lo tecnológico. La cuestión no es tecnología sí o no (cada uno que piense lo que quiera) sino que su uso va a ser obligatorio. Creo que hay que enseñar a usarla, pero también que los adultos debemos esforzarnos por estar al día con ella”.

En ese sentido, Francesc Nogales sugiere que este momento es bueno para crear y que las familias pueden estar tranquilas, que tienen buenos compañeros de viaje en cientos de maestros que proponen en las redes sociales ideas: “Por ejemplo, en mi facebook personal (https://www.facebook.com/profeFranNogales?ref=bookmarks) cada día hay un reto para los niños y la familia, pero te doy más ideas… ¿Y si escribes un libro con tu hijo? Juntos podéis escribir un cuento y también ilustrarlo. ¿Y si grabas una película con tu hijo? Pues crear un timelapse (película con fotos). Si cada día fotografiáis juntos una planta y dentro de 30 días juntas todas las fotos podréis notar cómo ha crecido. Hacerlo con las nubes del cielo creará una película maravillosa”. Puede que algún lector diga «yo no tengo imaginación para que se me ocurran esas cosas divertidas», pero no te preocupes, una cosa positiva que ha traído la COVID-19 es que cientos de maestros estamos ofreciendo recursos diariamente, así que ánimo, que esto sale bien, palabra de profe”.

Diego Téllez hace hincapié en esta idea: “Es una fantástica idea aprovechar esta oportunidad para darnos cuenta de que también podemos ser creadores activos y llevar el timón de nuestro propio aprendizaje. Una opción puede ser realizar propuestas creativas artístico-audiovisuales con aplicaciones gratuitas como ChatterPix, BookCreator o Stop Motion Studio. Pero, para sacarle todo el provecho a la gran cantidad de tiempo que tenemos, podemos ayudarles a que identifiquen un tema que les apasione para que investiguen y se conviertan en pequeños expertos”.

7. Somos vulnerables, no tenemos respuesta para todo. Meditación y pensamiento positivo

Carmen Flores nos invita a una reflexión final: “Hay una cita de no recuerdo quién (yo diría que Samuel Johnson, pero a saber) que decía algo así como que no sabemos lo que es verdad o no hasta que tenemos que explicárselo a un hijo. Pues ahora nos ha tocado otra variable: que puede que tengamos que decir que no tenemos respuestas. Quizá esto sea útil para que tengan ganas de desarrollar curiosidad y aprendizaje porque el reto puede ser contribuir a buscar esas respuestas. Y, también, que no todo tiene que tener una respuesta”.

Carmen considera que la meditación es una herramienta para nuestras vidas y las de nuestros hijos y alumnos: “Deben estar preparados para poder parar. El mundo nos lo ha dejado muy claro”. Y añade un pensamiento positivo:  “Que sepan que, aunque sea más adelante, comprobarán que lo que sea que les haya sucedido habrá sido para algo buen, para algún aprendizaje”.

Como dice esta profesora “estas reflexiones no tienen tanto que ver con lo académico, sino con lo educativo”

Diego Téllez nos recuerda el doble papel de muchos docentes: como maestro y padre me encuentro en ambos lados de un mismo equipo dedicado a la maravillosa labor de educar a niños y niñas.

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Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache
Nacido en Madrid, de la añada del 63. Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito tres libros (“Los diez pecados capitales del jefe”, “Gestionando adolescentes”, “El arte de comunicar”). Ha ejercido de profesor - “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio” – en la Universidad Carlos III, UAM y ESAN (Lima) en otras instituciones educativas. Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Fundó en 2014 la empresa Educar es todo desde donde opera la iniciativa Gestionando hijos que tiene como objetivo ofrecer ideas e inspiración educativa a madres y padres que quieren saber más para educar mejor.