¡Reaviva tu fuego, transmite entusiasmo!

Fernando Botella y Totto nos cuentan en este vídeo que el entusiasmo, es una gran fuerza vital. De hecho, como expresan muy bien en las culturas orientales, seguramente si vemos a una persona sin entusiasmo la veremos apagada, menos viva, menos persona. Y si vemos a una persona entusiasmada, llena de ilusión, la veremos con energía, con ganas de hacer cosas, encendidas. Y el entusiasmo, nos dice Fernando, se contagia. ¿Cómo podemos hacerlo desde casa? Vemos algunas ideas con las que te invitamos a reforzar el entusiasmo como propósito de este nuevo año que acabamos de estrenar.

1.- Mantén la ilusión viva cada día. Seguro que hoy te han pasado cosas positivas que te han sacado una sonrisa, seguro que hay tiempo y espacio para alguna actividad, por pequeña que sea, que te ponga las pilas (como leer aunque sea una página del libro que tienes pendiente, cocinar una cena especial, jugar con tus hijos a algo nuevo, hacer manualidades, regalarte un baño relajante…). Si tus hijos ven que te interesa mantener la ilusión en las pequeñas cosas, aprenderán a hacerlo, porque eres su ejemplo.

2.- No te olvides de echar leña al fuego cuidándote. Las obligaciones, la lista interminable de “tengo que”, las prisas, la falta de tiempo, los conflictos en el trabajo o en casa… pueden convertirse en jarros de agua fría capaces de apagar el fuego más vivo. Ya nos decía Maite Vallet en su libro  Atrévete con su infancia que “desvivirse” no ayuda a los hijos. Los hijos necesitan alguien lleno de vida que les enseñe a vivir. Basar la vida en la renuncia y el sacrificio convierte al ser humano en un ser negativo y frustrado, un ser que se queja y culpabiliza”. Así que no te olvides de cuidarte, de garantizarte momentos ilusionantes cada día, intenta no dejarte llevar y, sobre todo, no te desvivas. Vive, vive mucho.

3.- Atrévete a cosas nuevas. Nunca es tarde para aprender algo nuevo y si enseñas eso a tus hijos les estarás regalando un tesoro, porque si tú te atreves ellos también lo harán. ¿Por qué no jugar con ellos como un niño? ¿Por qué no aprovechar que tu hijo ha aprendido a patinar para ponerte sobre ruedas? ¿Y animaros a cocinar un plato nuevo? ¿Y apuntarte a un curso para cultivar alguna pasión olvidada?

4.- Menos quejas y más soluciones: Ya lo hemos dicho en alguna otra ocasión, las quejas no nos ayudan a educar ni a progresar. ¿Y si vemos cada pequeño conflicto con nuestros hijos –no se quieren poner el pijama, no quieren irse a la cama, no ordenan la habitación- como una oportunidad para encontrar nuevas maneras de motivarles, de jugar con ellos, de comunicarnos con ellos?

5.- Cuando sonríes, el mundo sonríe contigo. Louis Armstrong ya lo dejó dicho en una canción. Si sonríes al mundo, si vives con los ojos abiertos, seguramente te fijarás en muchas cosas positivas que ocurren a tu alrededor y te regalarán más sonrisas y más alegría.

 

Fernando nos dice que “estar nosotros apagados es estar apagando a nuestros hijos”. ¡Así que, en este 2017, no te apagues y vive con ilusión!

 

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